La Rioja

Malos tiempos para las infraestructuras

Caminos paralelos. Corren una junto a la otra, como dos almas gemelas, y sin embargo la N-232 y la AP-68 son tan distintas como se deja ver en la imagen tomada una mañana cualquiera de noviembre. La primera, alterada, llena de vehículos, camiones en su mayoría; la segunda, serena y reservada para un único automóvil. :: Sonia Tercero
Caminos paralelos. Corren una junto a la otra, como dos almas gemelas, y sin embargo la N-232 y la AP-68 son tan distintas como se deja ver en la imagen tomada una mañana cualquiera de noviembre. La primera, alterada, llena de vehículos, camiones en su mayoría; la segunda, serena y reservada para un único automóvil. :: Sonia Tercero

La nacional 232, la AP-68, el ferrocarril de altas prestaciones, las presas de Posadas y Enciso, el aeropuerto... Las infraestructuras riojanas se conjugan en negativo, como su futuro y el futuro mismo de una región que ha vuelto a ser testigo inane durante el año que hoy se cierra de la desidia de una Administración central que se ha mostrado como si los muertos (23 en 2016 en las carreteras de la región) que con especial saña se ha cobrado la vía más transitada de La Rioja no fuese con sus ministerios. Si no son buenos tiempos para las infraestructuras en España, mucho menos lo han sido a esta parte de Piqueras hasta donde se llegó un ministro en funciones para descubrir un pastel nada gustoso guisado por Fomento que olvidaba el desdoblamiento de la 232 o la liberalización de la AP-68 y que ocultaba en su discurso nimbado de desconocimiento u olvido que la presa de Enciso había quedado paralizada por orden de algún departamento de vaya usted a saber. Finamente, el que no se consuela es poque no quiere, lo de la ronda sur de Logroño tendrá su sitio en los Presupuestos del Estado. El que quiera creer, que crea.

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