La Rioja

Rabia y alegría. Carlos Coloma celebra su medalla de plata al cruzar la línea de meta en los Juegos de Río de Janeiro. :: REUTERS/Adrees Latif
Rabia y alegría. Carlos Coloma celebra su medalla de plata al cruzar la línea de meta en los Juegos de Río de Janeiro. :: REUTERS/Adrees Latif

Una larga espera de 34 años

  • LA RIOJA AGOSTO

Pasaban unos minutos de las siete de la tarde, hora española, cuando Carlos Coloma rompía a llorar en Río de Janeiro. Acababa de conseguir la medalla de bronce en bicicleta de montaña. En sus terceros Juegos, el ciclista riojano subía al cajón. Treinta y cuatro años persiguiendo un sueño que al final se hizo realidad.

El 21 de agosto del 2016 era la fecha que Coloma tenía en la mente muchos meses antes de que llegase. Se grabó en su cerebro en el instante que supo que la prueba de Cross Country se celebraría ese día. El albeldense cambió todo en su vida deportiva con el objetivo de ser medalla olímpica. Modificó hábitos, alteró entrenamientos y sacrificó toda la temporada, incluso más, a un día, a un cara o cruz, al todo o la nada. Ya sabía lo que era recibir un Diploma Olímpico, pues había concluido sexto cuatro años antes, en Londres 2012. No era suficiente.

Coloma protagonizó una carrera vibrante. Emocionó a todos sus vecinos de Albelda, a todos los riojanos y a todos los españoles. 1.34.51 horas necesitó para cruzar la meta y liberar la tensión acumulada en muchos días y años de trabajo, sobre todo desde que se rompió en Alemania el hombre en el 2013. Un año antes de acudir a Río, Coloma era uno más en la lista UCI, el 350 del mundo, como reconoció José Ignacio Barruetabeña, uno de sus preparadores.

Con el suizo Nino Schurter y el checo Jaroslav Kulhavy inmersos en la pelea por el oro, Coloma afrontó la última vuelta junto al francés Maxime Marotte. Se santiguó y comenzó su ataque final. No fue fulminante, sino que su ofensiva se amparó en la repetición. Cada vez un poco más de ritmo hasta que con el paso de los metros descolgó al galo y firmó un festejó de su medalla de bronce histórico ya. Treinta y cuatro años resumidos en 1.34.51 horas. Diez segundos de ventaja sobre Marotte le dieron la gloria definitiva.