La Rioja
Santiago Loizaga, ante las puertas exteriores de Altadis. tercero
Santiago Loizaga, ante las puertas exteriores de Altadis. tercero / SONIA

«Jamás pensé que esta fábrica terminaría así»

  • Santiago Loizaga

  • extrabajador de Altadis prejubilado

«Les mandé a que se fueran a hacer puñetas», reconoce Santiago Loizaga. Y es que cuando recibió en la mañana del pasado 19 de enero la llamada de sus compañeros para informarle de que la dirección de Imperial Tobacco había anunciado el cierre irrevocable de la factoría de Altadis en La Rioja, este vecino de Arrúbal pensó poco menos que se trataba de una broma de dudoso gusto.

«Cómo te lo ibas a creer si era la fábrica más importante de Europa», exclama Santiago, hoy prejubilado.

Este arrubaleño, de 59 años, recuerda como si fuera ayer lo sucedido. «Aquel día entraba en turno de tarde, pero me fui a la planta y me encontré a la gente llorando», rememora. Fue el primer golpe de realidad, aunque «nunca te lo terminas de creer». Ni aún ahora, medio año después de que entornara la puerta de Altadis por última vez. Ocurrió el pasado 30 de junio cuando se acogió a la prejubilación y dejó de trabajar tras 36 años en Altadis.

«Dentro de lo malo, mi situación no es la peor. Peor están los compañeros que se han quedado sin nada o que tienen que trasladarse a Santander», señala. Y es que algunos dejan en la región a sus familias y otros se las llevan para iniciar una nueva vida, a la que no saben si se adaptarán.

Al residir en Arrúbal, Santiago se sigue acercando muchos días hasta la planta de Altadis. «Jamás pensé que esto terminaría así», reflexiona con un nudo en el estómago y una gran impotencia ante cómo se sucedieron los acontecimientos. Porque «no te preguntan, te dicen 'esto es así'».

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