La Rioja

«Opositar es como una canción; si te gusta, a base de repetición, te entra»

Fátima Polvorosa Arriazu, que ha sacado plaza de fiscal con 23 años. / ANTONIO QUINTERO
Fátima Polvorosa Arriazu, que ha sacado plaza de fiscal con 23 años. / ANTONIO QUINTERO
  • La joven palentina Fátima Polvorosa ha logrado a sus 23 años plaza de fiscal, tras superar unas pruebas para las que había cien plazas y 4.000 aspirantes

El derecho le viene de familia, sus padres son abogados y su madre, además, secretaria judicial. Cumplió 24 años el 2 de noviembre, y aprobó con uno menos la oposición a fiscal, porque el último examen fue en octubre. La joven palentina Fátima Polvorosa, que estudió en la Universidad de Navarra, empezó a opositar en 2014. Acabó la carrera en marzo y empezó a opositar en el mes de septiembre, logrando en dos años sacar la plaza. No se flagelen por no tener su cerebro, servidor envidia también la inteligencia, la memoria y la capacidad de Fátima, prodigio a la hora de acceder al mercado laboral por la puerta grande.

–¿Cómo fue el camino para llegar a sacar la plaza?

–El primer año me presenté al test. Eran cien preguntas y me presenté a contestar las 40 de la materia que sabía, que era Derecho Civil, pero solo por probar. Este año ya iba con posibilidades. La primera vez solo llevaba seis meses opositando, esta vez llevaba ya un año y pico. Yo iba preparada para el test y el primer examen, pero para el último no, así que me ha tocado estudiarme todo en verano. En total, la oposición son 322 temas, en el último examen eran unos 180, un coñazo tantos temas, y encima de una materia que casi no has visto... Antes, las oposiciones a juez y fiscal estaban separadas, pero ahora son una única. Firmaron la oposición 4.000 personas, casi todos se presentaban al test, y al primer examen oral pasamos 1.100 para las cien plazas. Luego queda el último oral, y ahí pasamos unos 300, tres por plaza. De los cien, yo he quedado la 56 y de fiscales, que éramos 35, la 16. Había 35 plazas de fiscales y 65 de jueces, si hay gente que tiene más nota que tú elige fiscal, no puedes elegir. Este año había menos plazas de fiscal, otras veces hay 50 y 50.

–¿Por qué fiscal y no juez?

–Yo al principio decía que quería opositar a fiscal, lo que pasa es que, cuando estudiamos los temas, hay un par de ellos solo del Ministerio Fiscal, el resto son las funciones del juez, ahí es cuando te pierdes un poco, porque estás esperando a saber todo lo que es la profesión y nadie te dice lo que hace el fiscal... Pero a la hora de elegir, me decidí por la de fiscal, me gusta más. Al final, los fiscales son los que actúan siempre en defensa de la ley y las personas que están más desprotegidas, de las víctimas, no es tanto decidir como luchar por la gente que lo necesita. Y, sobre todo, si hay personas que no quieren denunciar en algunos casos, los fiscales pueden continuar adelante.

–Tenía claro que iba a opositar, no trabajar en un bufete privado...

–Sí, desde el principio tenía claro que quería opositar, a pesar de que hasta que no te pones a ello, no sabes lo que significa realmente la oposición y estar ahí día a día. Lo tenía clarísimo, lo deseaba mucho. No estaba segura de la abogacía, tienes que defender a clientes con los que igual no estás de acuerdo con lo que han hecho y con la oposición no es así. Aparte, lo que te ofrece tener una plaza, eso siempre está bien.

–Hay que tener mucha fuerza de voluntad para enclaustrarse uno en su habitación sin saber si va el esfuerzo va a tener recompensa...

–Yo pensaba estar unos cuatro años opositando, al final ha sido menos. Yo me lo tomé como un trabajo. Si la gente trabaja ocho horas al día, ¿por qué no voy a estudiar yo ocho horas al día y luego ir a tomarme mi coca-cola con mis amigas y los fines de semana salir, igual que todo el mundo? Si te organizas bien, puedes vivir como una persona normal que trabaja. Siempre lo digo, si al final tú cumples el plan que te pone el preparador y estudias los temas entre semana y por la tarde ya has terminado de estudiar, no te tienes que quedar en casa, sal que ya has acabado.

–Está en las antípodas de la típica opositora empollona...

–Sí, creo que funciona igualmente. No recomiendo estar muchas horas y no descansar los fines de semana y levantarte a las seis de la mañana. Con llevar un horario normal y una buena organización, se saca.

–Y con mucho cerebro...

–Sí. Cuando era pequeña, siempre en las películas comentaba con mis hermanos los diálogos y me los aprendía. Es como una canción, si te gusta, a base de repetición, te entra, aunque los temas sean aburridos.

–Con la plaza en la mano, esos dos años de tanto esfuerzo los dará por bienvenidos...

–Sí, me da mucha satisfacción. Un amigo de mi padre me dijo que las oposiciones se aprueban en verano y yo le decía que en verano iba a estar muerta del asco, pero ahora me parece que no ha sido tan difícil. Te pierdes un verano de tu vida, o dos o tres, pero luego vas a tener todos los demás, compensa muchísimo.

–Lo que pasa es que no garantiza nadie que sean dos o tres veranos...

–Sí, hay muchos momentos de la oposición en que piensas qué hago aquí, que estoy perdiendo los años, pero sí de verdad te gusta y lo tienes claro, tienes que intentarlo.

–Y ahora que tiene la plaza...

–Primero voy tres meses en enero al Centro de Estudios Jurídicos en Madrid. Luego estaré tutelada en una Fiscalía hasta julio más o menos, después tendré vacaciones y ya en septiembre, el destino. Lo bueno de un fiscal es que siempre va a capital de provincia, no a pueblos, y siempre suele haber más plazas en ciudades grandes... Ahora, que he aprobado pronto, no me importa el destino, estoy tan contenta que me da igual donde me manden.

–En Palencia, muy complicado...

–Sí, en las ciudades que la gente vive bien y está cómoda, es muy difícil.

Para aprender, no me importaría hacer las prácticas en Palencia o en Valladolid, porque puedes conocer los casos más concretos y los fiscales te prestan más atención que en otros sitios como Madrid, que allí tienen muchos casos. Palencia es una buena ciudad para aprender.

–Accede a la plaza de fiscal en unos tiempos de corrupción en que su figura cobra aún más relevancia...

–Sí, ahora se está discutiendo lo de darle la instrucción a los fiscales, y es importante porque si el fiscal es el que le va a pedir al juez la pena, es importante que investigue y que luego el juez decida.

–Prepárese para las presiones y las injerencias...

–Es verdad que los fiscales son un cuerpo jerarquizado, pero al final, cuando un fiscal sabe lo que tiene que hacer, no va a cambiar mucho por el criterio del superior. Sí está bien hecho, no tiene por qué haber presiones ni cambios. Si la ley dice una cosa, va a haber que cumplirla, no tiene por qué afectar la presión. Un fiscal debe ser sensato, creer en lo que hace y en la ley, aunque haya cosas que crea que pueden mejorarse o reformar, luchar por aplicarlo y hacerlo correctamente. Y ser frío, que no le afecten las cosas por el tipo de caso o por la persona..

–Qué opina de tantos acuerdos de conformidad entre la Fiscalía y las defensas?

–Está bien que intenten acortar los plazos, pero cuando las causas son complejas, no tiene que pedirse una conformidad. Hay casos en los que, si se debe pedir más, hay que seguir adelante.

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