La Rioja
Víctor Sabanza y Lourdes Cornago, ayer tras recibir el premio extraordinario de Bachillerato.
Víctor Sabanza y Lourdes Cornago, ayer tras recibir el premio extraordinario de Bachillerato. / Juan Marín

La modestia de la excelencia

  • «No somos genios», coinciden Víctor Sabanza y Lourdes Cornago, premios extraordinarios de Bachillerato de La Rioja

  • Los alumnos son los dos reconocidos por Educación por los resultados logrados durante el último curso preuniversitario

La perfección (o casi) en las aulas riojanas tiene nombre y apellidos. Lourdes Cornago y Víctor Sabanza. Los dos acaban de dar el salto a la universidad, ella estudia Traducción e Interpretación en la Complutense de Madrid y él Química en la Universidad de La Rioja, y han recibido el premio extraordinario de Bachillerato que concede la Consejería de Educación. La recompensa a dos años de trabajo intenso pero, coinciden entre risas, sin ser ratas de biblioteca. Lo suyo, en cualquier caso, no es nada nuevo. Digamos que forman parte de esa cantera de alumnos brillantes que salen de las aulas riojanas: si ahora han sido reconocidos por sus resultados en Bachillerato, en el curso 2013/2014 lograron el accésit en los premios extraordinarios de ESO.

Cada uno ha trazado su propio camino hasta llegar a la entrega de estos premios. Lourdes, por ejemplo, reconoce que no es de las que lleva todo perfectamente al día y que, en más de una ocasión ha tenido que recurrir al socorrido atracón de estudio que, a la postre, le han dado buenos resultados. Dice entre risas que es «un poco desastre en llevar las cosas al día» y confiesa que no puede «dar el consejo de ir estudiando día a día porque soy de dejar mucho para el final... Eso sí, ahorra mucho trabajo llevar todo al día... aunque cuesta».

Víctor, vendría a ser el perfecto ejemplo de estudiante constante. «Nunca he estudiado para sacar una nota», asegura. Pero todo tiene un punto de inflexión. Un día suspendió un examen de Matemáticas y aquel profesor, recuerda, le enseñó que «lo realmente importante es lo que aprendes, que estudias para ti» y no tanto el resultado, que también. Esa filosofía le ha llevado a acumular galardones (ganador de la fase regional de la Olimpiada de Química, tercero en la de Biología, segundo en la de Geología y representante autonómico en la fase nacional de las tres) y «a estudiar para tener el máximo conocimiento posible que el día de mañana puede ser útil. Estudio como algo personal, no para sacar una nota».

«No somos genios»

Los dos se ríen cuando se les pregunta si se consideran brillantes. «No, no, no...», dice Lourdes antes de confesar que en su casa, más o menos, se esperaban que ganara el premio de Bachillerato: «Tienen muchas esperanzas depositadas en mí», agradece con cierto rubor. «No somos genios. Es fundamental aspirar a conocer», completa Víctor. Han salido, han hecho deporte, han estudiado idiomas... No se han encerrado 24 horas al día delante de los libros y han logrado un título más que incluir a su ya amplio currículo.

¿Y el futuro? Los dos tienen las cosas claras. Novatos en la universidad -ninguno alega un cambio drástico-, Víctor sueña con ser investigador: «Dicen que es muy absorbente, pero es lo que me gusta. Me gustaría poder aportar algo», dice mientras apunta que estudiar en la UR «puede ser una muy buena base para después investigar». Lourdes -nivel alto de inglés y francés y estudiante de alemán- deja entrever un futuro lejos de casa: «Si vas fuera de España, tienes trabajo seguro. El español tiene mucho tirón».

Los dos serán brillantes. Seguro.

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