La Rioja

Toda una vida cruzando la nacional

Camiones circulando por la 232
Camiones circulando por la 232 / M.F.
  • Diario LA RIOJA cruza de Rincón de Soto a Haro la N-232 junto a un camionero calagurritano

  • Rubén Martínez, transportista con 20 años al volante, considera que la liberación de la AP-68 mitigaría notablemente el problema del tráfico pesado en la N-232

Aún no ha cumplido los cuarenta y ya lleva veinte años con las manos pegadas al volante. Rubén Martínez ha recorrido media España, pero es la N-232 la carretera que más veces ha cruzado en su vida. Se la conoce al dedillo. Sus 140 kilómetros desde Alfaro hasta Haro los ha atravesado cientos de veces en dirección a Bilbao y en dirección a Barcelona, tanto para salir como para llegar a casa.

Sabe perfectamente cuál es el principal problema de la N-232 y entiende que radica en el transporte de mercancías. «Es una carretera que soporta un tráfico pesado increíble porque es la única vía que une Bilbao con Zaragoza y por lo tanto con Barcelona y por aquí también pasan de Portugal al resto de Europa». No le hacen falta los estudios de la DGT para saber cuáles son sus puntos negros; los conoce a la perfección. Sabe dónde debe tener todos sus sentidos alerta y dónde no puede relajarse.

Salimos con Rubén de Rincón de Soto en dirección a Haro, de manera que hoy evita uno de los tramos más complicados: el que une el municipio riojabajeño con Alfaro. «Prácticamente todas las semanas vemos algún golpe en esa zona», cuenta. No podemos pasar de 90 kilómetros por hora, es lo que marca la ley y registra su tacógrafo. «Yo entiendo que los camiones molestamos; a mí también me molestan cuando voy con el coche, hay veces que te desesperas», explica. Pero para eso no hay solución. «Los camiones tenemos que circular y no tenemos otra forma de hacerlo por esta zona», asegura. O quizás sí. «Te aseguro que si la gratuidad de la AP-68 fuese para los camiones no verías a ninguno por la nacional más que a los que tienen que ir puntualmente a un municipio a cargar o descargar», explica.

Él, como muchos otros transportistas cree que esa sería parte de la solución. «Nosotros no podemos coger la autopista con los precios que tiene porque no hay quien pueda repercutir ese gasto en los precios de las tarifas», explica.

Sabe que en la mayor parte de los accidentes mortales hay implicado un camión. «Es lógico, un choque entre dos coches puede ser mortal pero cuando hay un camión de por medio es casi imposible que el del coche salga ileso», lamenta.

Entiende que la solución es una cuestión económica. «Sabemos que el desdoblamiento es carísimo y que la autopista no se va a liberar hasta 2026, si no me equivoco; pues habrá que buscar una solución intermedia para los diez próximos años», insiste.

Reconoce que en estos últimos años se han reducido mucho los accidentes mortales en esta carretera riojana, pero avisa ante un posible aumento. «A las mejoras en zonas como la cuesta de la Gata, Ausejo o los accesos a algunos municipios hay que añadir que con la crisis el transporte pesado bajó mucho; ahora empieza otra vez a remontar, y con él los accidentes».

A él no le hace falta leer al día siguiente el periódico para enterarse de ellos. «La mayoría de los que hay los ves y si no te enteras por un compañero o por las redes sociales», dice.

Para él uno de los puntos más conflictivos es la recta de Ausejo. «El conductor está cansado de ir detrás de un camión a 90 por hora y decide adelantar, a veces no en las mejores condiciones», razona. Rubén ha visto auténticas barbaridades. También recrimina cómo se han hechos algunos carriles de aceleración. «En algunas zonas son demasiado cortos, para cuando nosotros cogemos la velocidad adecuada para unirte a la nacional ya hay un coche que se te ha metido encima», explica.

Llegamos a El Villar de Arnedo. «Este cruce también es peligroso. Es verdad que hay que ir a 50 pero ves como en verano la gente pasa con su hamaca a la piscina, es una zona que hay que temer», apunta sin quitar la vista de la carretera oscurecida por la niebla.

Sobre el futuro inmediato Rubén no es optimista. «Este mes de noviembre ha sido catastrófico y eso que las condiciones climatológicas no han sido malas», dice pensando en el momento en el que llegue el crudo invierno con las heladas, las nieblas y el agua. Él, como cientos de camioneros riojanos, pasa cada semana decenas de veces por una carretera tratando de no ser protagonita de la siguiente crónica de un accidente de tráfico.

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