La Rioja

Los quebraderos de cabeza por la N-232

Tráfico intenso en la N-232 a la altura del Sequero, ayer por la mañana, y a la derecha, la AP-68 con muy pocos vehículos. ::
Tráfico intenso en la N-232 a la altura del Sequero, ayer por la mañana, y a la derecha, la AP-68 con muy pocos vehículos. :: / Sonia Tercero
  • La localidad 'avionera' apoya la liberación de la AP-68, mientras que desde Arrúbal se critica que no vayan a disponer de una salida cercana

  • Agoncillo denuncia la falta de seguridad vial en su tramo y Arrúbal, el riesgo en el empalme de acceso

El actual trazado de la N-232 supone un permanente quebradero de cabeza para los vecinos de Agoncillo y Arrúbal y, claro está, para sus alcaldes.

La temida N-232, por el larguísimo historial de vidas que se han perdido en su asfalto, fractura en dos el barrio de arriba de Agoncillo y parte en dos mitades el núcleo de Recajo, también perteneciente a este municipio. En el caso de Arrúbal, a la nacional se llega tras recorrer la LR-459 que enlaza el casco urbano con el empalme de la localidad.

El alcalde de Agoncillo, Eduardo Fontecha, admite con resignación que «siempre ha habido accidentes» en el tramo de esta carretera que atraviesa su municipio, especialmente en la parte entre Agoncillo, el polígono de El Sequero y Arrúbal; pero también en Recajo. Y no oculta que muchos de ellos han resultado mortales.

No en vano, y según precisa, por la sección de la N-232 que discurre por el término municipal avionero circulan cada día la friolera de casi 15.000 vehículos, buena parte de ellos pesados. Respecto del barrio de arriba de Agoncillo, señala que «al otro lado de la carretera hay viviendas y los vecinos de esta zona muchas veces me han solicitado un paso de peatones. Nosotros se lo hemos trasladado al Gobierno de La Rioja, pero no nos lo han hecho», lamenta.

Recientemente ha recibido otra solicitud vecinal en este sentido porque «lo mismo cuesta diez minutos cruzar la carretera» para dirigirse al centro urbano. Pero ya no se trata solamente de tiempo, sino también de riesgo.

Así que al regidor 'avionero' ya le vale cualquier medida para incrementar la seguridad vial en el área: «que pongan un paso de cebra, una pasarela, semáforos, reductores de velocidad....». Pero exige algo. Asimismo reclama un paso de peatones o un semáforo entre un conjunto de chalés en Recajo y la parada en este barrio del Metropolitano. Aquí, como en el tramo antes citado de Agoncillo, la velocidad se limita a 50 kilómetros a la hora, pero el peligro es manifiesto. «Aunque la mejor solución sería liberalizar la AP-68 entre Arrúbal y Navarrete», concluye.

Nuevos planes

Como Fontecha, su homóloga de Arrúbal, María Nieves San Pedro, tampoco está contenta con el actual trazado de la N-232 a su paso por el término de su municipio. «Llevamos 30 años luchando por una entrada digna para Arrúbal», clama. Y menos le satisfacen aún los planes que desde Demarcación de Carreteras le acaban de trasladar. «Nos quieren marcar una línea continua en el empalme de Arrúbal para que los vehículos que vienen de Logroño no puedan girar a la izquierda» y acceder a través de la LR-459 al centro urbano, apunta.

Reconoce que este cruce conlleva mucho riesgo, porque supone atravesar el carril en sentido contrario, y admite que muchos arrubaleños que vienen desde Logroño, para esquivar esta entrada, se internan por El Sequero para desembocar en la LR-459. «Los empresarios exponen que ellos corren con el mantenimiento de esas vías», que siendo calles hacen las veces de carretera por esta problemática, «y me parece justa su queja porque no tendríamos que hacer tanto uso del polígono habiendo una carretera para dar servicio a Arrúbal», sostiene San Pedro.

Ante esta situación, la alcaldesa arrubaleña demanda «una isleta» en el empalme para minimizar el peligro. En su caso, no ve clara la liberalización de la AP-68. Dice que «Arrúbal no tendría salida, como tampoco Corera, El Redal, Alcanadre, Ausejo... ¿Hasta dónde tendríamos que ir para dar la vuelta?». Así que solicita más información sobre esta cuestión y una reunión con Carreteras para tratar el asunto de la isleta.