La Rioja

«Los chavales con autismo de nivel medio piensan en su futuro y en lo que quieren hacer»

María del Valle Vaquero, presidenta de ARPA (Autismo Rioja)
María del Valle Vaquero, presidenta de ARPA (Autismo Rioja) / Juan Marín
  • La entidad ha merecido un premio 'La Rioja, un alma solidaria' por su proyecto para acondicionar una vivienda tutelada para personas adultas con TEA

  • María del Valle Vaquero Presidenta de ARPA Autismo Rioja

ARPA Autismo Rioja nació en 1985 del tesón de un grupo de padres y madres por promover actividades encaminadas a dar una respuesta a las necesidades de los menores diagnosticados de autismo. Muchos logros han jalonado su trayectoria en estos 31 años, al tiempo que han ido apareciendo otros requerimientos. En la actualidad se han topado con casos de personas adultas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), para las que no resulta adecuado un alojamiento residencial pero que precisan apoyos para vivir de forma independiente. Así, solicitaron una vivienda al Ayuntamiento de Logroño, que se la ha concedido en el barrio de Los Lirios, y deben emprender una pequeña obra y amueblarla para que cuatro chavales puedan utilizarla. Por esta iniciativa han cosechado uno de los premios de la octava edición de 'La Rioja, un alma solidaria', que organiza Diario LA RIOJA con la colaboración de la Obra Social 'la Caixa' y el Gobierno regional.

-¿A quiénes va dirigido este piso?

-A personas estudiantes con buen funcionamiento intelectual pero con serias dificultades en autonomía, iniciativa y relación. Éstas precisan un entorno protegido que cubra sus necesidades de seguridad, alojamiento y pertenencia para, posteriormente, trabajar las habilidades necesarias para una vida más autónoma. En algunos casos la necesidad de esta vivienda se desprende de la ausencia de una familia cuidadora y en otros responderá a la necesidad vital de independencia de una persona.

-¿Cuál es el fin de poner en marcha esta alternativa?

-Permitir que los chavales que cuentan con mayor autonomía, porque tienen un nivel intelectual alto pero presentan las dificultades de comunicación, relación y empatía que conlleva el Asperger, puedan vivir como los demás pero con una supervisión por parte de una educadora y una trabajadora social. Queremos que en esta vivienda dispongan de intimidad como cualquier estudiante, para lo que cada uno tendrá su propia habitación y sólo compartirán las zonas comunes ya que son susceptibles de manifestar alteraciones de conducta. Y que allí estudien, trabajen, vivan y desarrollen las máximas capacidades que puedan.

-¿Con qué dificultades se encuentran a la hora de plantear opciones para las personas con TEA?

-Lo más complicado resulta adaptar los recursos a las distintas capacidades de los chavales porque cada uno está afectado en distinto grado y, algunos pero no los Asperger, suman además cierta discapacidad intelectual. Con los más afectados se recurre a la comunicación alternativa con pictogramas; con los de mayor nivel, tratamos de potenciar las habilidades especiales que poseen, para que las desarrollen e incrementar su autoestima. Y es que éstos, los Asperger, pueden ser geniales en una actividad concreta; pero son incapaces de comprar el pan, entender lo que es un euro o aplicar una rutina aprendida a otro contexto.

-¿Cómo se dirigen o trabajan con ellos?

-Ya que a ellos les falta empatía, tú tienes que transmitirles más aún. Son chavales que siempre te escuchan aunque no te miren y que se enteran absolutamente de todo, por lo que no hay que agobiarles sino darles su tiempo. Tampoco tienen maldad alguna, pero no siguen las normas de conducta o de cortesía que el resto tenemos establecidas. Los de nivel medio carecen de sentido de la medida y del peligro o del riesgo, y eso deben aprenderlo. También les cuesta salirse de su rutina, por lo que hay que trabajar mucho esto. Pero los de nivel medio y alto piensan en su futuro y en lo que quieren hacer.

-Como padres, ¿cuáles resultan los momentos más duros?

-El primero, aceptar el problema. Los ves tan guapos y tan listos en los de más nivel, que cuesta aceptarlo. Luego cuando llegan al instituto resultan motivo de mofa y se han dado algunos casos de acoso escolar. Como no tienen capacidad de defensa y de reacción, van dejando los estudios por falta de autoestima.