La Rioja

Visto para sentencia el juicio contra los acusados de una trama de trata de seres humanos

Sala de Pamplona donde se está celebrando el juicio.
Sala de Pamplona donde se está celebrando el juicio. / Luis J. Ruiz
  • La Fiscalía mantiene la petición de 20 años para cada uno de los ciudadanos pakistaníes mientras que la defensa pide su libre absolución

La última sesión del juicio que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Pamplona contra los cinco acusados de constituir una banda organizada para, presuntamente, traer de manera ilegal a ciudadanos pakistaníes a España, se cerró sin cambio de posiciones. El Ministerio Fiscal se mantuvo firme en su petición de 20 años para cada uno de ellos a razón de 8 años por un delito de trata de seres humanos, tres por otro de continuado de falsedad en documento oficial, cinco más por el de blanqueo de capitales y otros cuatro por un delito de pertenencia a grupo criminal.

Las defensas, por su parte, reiteraron la petición de absolución al considerar que toda la prueba se sustenta sobre una única denuncia (el segundo de los testigos protegidos se desdijo en el acto de la vista oral) y apuntar que todos los declarantes han apuntado que en ningún caso vivieron o tuvieron conocimiento de los hechos que se imputan a sus clientes.

Antes de que los letrados de la defensa, Sol Valle y Jon Zabala, y del Ministerio Fiscal, por la sala circularon numerosos testigos, la mayor parte trabajadores o extrabajadores de los imputados, junto a la hija del principal acusado y presunto líder de la trama, Javaid Aslam, que hasta la pasada primavera fue el número dos de la Asociación Pakistaní de La Rioja, además del presidente de esta entidad, Fida Hussain.

Los primeros reiteraron una y otra vez los mismos argumentos. Que siempre han trabajado de manera legal para los acusados, que nunca sufrieron agresiones físicas ni fueron víctimas de explotación laboral. De igual manera, aseguraron que su salario se ajusta a los recibos de nómina que rubrican, que en un primer momento y en algún caso, les ayudaron empadronándoles en alguno de sus domicilios sin tener por ello que abonar cantidad alguna e, incluso, que les facilitaron vivienda y alimentación gratuita, o desplazamientos a Zaragoza para tramitar su legalización en suelo español. “Es nuestra costumbre ayudarnos unos a otros”, dijeron en varias ocasiones los testigos.

Los que, en algún momento, han pasado por las empresas de construcción de Javaid Aslam, expusieron que el volumen de trabajadores era muy importante, “40 o 50 personas en la obra”, que nadie les obligó a memorizar identidades o números de identidad de terceras personas y que, además, todas las grandes obras para las que trabajaban les obligaban a identificarse antes de acceder al tajo.

Presiones policiales

También regreso a la sala de la Audiencia Provincial navarra el asunto de las presiones policiales. Uno de los testigos, que estaba en uno de los domicilios que registró la Guardia Civil cuando se produjeron las detenciones, aseguró que hace medio año, aproximadamente, recibió una llamada: “Me dijeron que si declaraba contra Javaid y contra los demás me devolverían lo que me intervinieron, dinero y móviles, que aún no me han devuelto pese a que lo he pedido a través de un abogado”.

La única mujer que declaró como testigo, además de una agente de la Guardia Civil, fue la hija de Aslam. Explicó que antes de las detenciones vivían “muy bien”, negó que su padre tuviera un palacio en Pakistán y dijo que tenían previsto trasladarse a Manchester con parte de su familia, no con su padre, para estudiar. “No queríamos huir”. Además confirmó que después de la detención, la familia ha dejado de tener ingresos y ha vivido de la solidaridad de la comunidad pakistaní de La Rioja o de servicios sociales y entidades benéficas. “La gente nos ha dado ropa usada para poder vestirnos”, lamentó.

También acudió ayer a la Audiencia Provincial de La Rioja Fida Hussain, presidente de la Asociación Pakistaní de La Rioja y que, un momento inicial, también fue investigado por la Guardia Civil. Fida Hussain negó que los acusados formaran parte de un grupo criminal y explicó que no se utilizaba la organización que preside para traficar con ciudadanos pakistanís. Recordó que existe un acuerdo con la embajada para facilitar los trámites que los miembros de la comunidad pakistaní de La Rioja y alrededores tienen que hacer periódicamente. Además apuntó que él, personalmente, y el propio Javaid Aslam como su mano derecha en la asociación, se desplazaban a Madrid a recoger documentos oficiales para luego entregárselos a sus legítimos propietarios.