La Rioja

El último cigarrillo de Altadis

Trabajadores de la empresa saliendo de la planta ayer, último día de producción de la factoría. :: justo rodríguez
Trabajadores de la empresa saliendo de la planta ayer, último día de producción de la factoría. :: justo rodríguez
  • A partir de la jornada de hoy comienzan los trabajos de desmantelamiento de la factoría hasta el cierre definitivo el 31 de diciembre

  • La fábrica del polígono El Sequero cesa su producción tras 126 años de actividad

Pasadas las 13 horas de ayer finalizó la producción de cigarrillos en la fábrica de Altadis del polígono El Sequero de Agoncillo. Una veintena de trabajadores se reunió en torno a la máquina de la línea 51 para observar cómo, definitivamente, la empresa moría en La Rioja. La multinacional Imperial Tobacco confirmó a Diario LA RIOJA que la transferencia de producción a las plantas de Polonia y Alemania se ha acelerado y ha permitido parar la actividad en La Rioja, donde ayer cesó la fabricación de cigarrillos de forma definitiva.

El responsable de Comunicación de Altadis, Miguel Ángel Martín, informó que «se ha resuelto la situación de casi todos los trabajadores» y que, a partir de ahora, y hasta el 31 de diciembre, cuando se produzca el cierre definitivo de la factoría riojana, se procederá a su desmantelamiento: «Siempre hay cosas por hacer en un proceso así, y se hará tal y como se acordó». En la jornada de ayer también se conoció que Imperial Tobacco ha ampliado su reestructuración, anunciándose los cierres de las plantas de Riom (Francia) y Yaroslavl (Rusia), así como de ajustes de personal en los centros de Bristol (Inglaterra), Hamburgo (Alemania) y Le Havre (Francia).

Altadis fabricaba 16.000 cigarrillos por minuto en El Sequero, 150.000.000 al día, el 73,5% del consumo nacional en el 2010, elaborando los cigarrillos de marcas como Fortuna, Ducados y Nobel. Ayer la última caja de cajetillas de tabaco fue de Fortuna. Apenas quedan ya un centenar de trabajadores del casi medio millar con el que contaba la empresa a principios de año. La mitad optaron por el traslado a las plantas de Cantabria, Polonia y Alemania, otros muchos se han jubilado, algunos pocos han podido acogerse a una baja incentivada, otros podrán jubilarse o prejubilarse, pero casi un centenar serán despedidos.

«La fábrica no cierra hoy [por ayer], aún permanecerá abierta todo el mes de diciembre, aunque yo me he enterado esta mañana de que acababa la producción. El viernes (por mañana) tenemos reunión con la empresa sobre otras cuestiones y supongo que nos lo explicarán todo», explicó Luis Enrique Medina, presidente del Comité de Empresa de Altadis en La Rioja. La duda queda ahora sobre los días que restan hasta el 31 de diciembre, fecha señalada para el cierre definitivo de la planta riojana, aunque la semana que viene los trabajadores tienen fiesta por el puente de la Inmaculada y el día 26 también, por Navidad. Los responsables sindicales consultados por este medio explican que la labor que quede por hacer ahora será, probablemente, de limpieza, empaquetado de material, desarme de máquinas...

«Es una incógnita»

Según pudo saber Diario LA RIOJA, a día de ayer ya sólo había dos máquinas en funcionamiento en la planta riojana de Altadis, donde la producción ya se había reducido notablemente. Este final es algo que los trabajadores ya sabían que iba a llegar, era una muerte anunciada, aunque no por ello menos dura. A esa pena se une la incógnita de cuál será la tarea de los trabajadores a partir de la jornada de mañana, ya sin producción de tabaco.

«Es una incógnita. Quizá nos manden limpiar máquinas, quitarles el aceite y descontaminarlas para que puedan trasladarlas a otras fábricas o desmontarlas y dejarlas inutilizadas para convertirlas en chatarra y que no puedan utilizarlas, porque algunas cuestan más de 4 millones de euros», comenta un trabajador de Altadis. Cuando llegó el momento de la salida de la máquina de empaquetado de los últimos cigarrillos hubo expectación, sobre todo, por parte de los trabajadores más veteranos. Hubo un silencio respetuoso, como de funeral. Y los teléfonos móviles, por supuesto, registraron el momento. «A la gente le ha dado pena verlo, sobre todo a los que llevan más tiempo en la empresa. Y encima han sido cajetillas de Fortuna, que ha sido la marca emblemática de aquí», explica el trabajador.

Otro empleado, que prefiere mantenerse igualmente en el anonimato, describió la jornada laboral de ayer como «rara». Él fue uno de los contempló la salida de los últimos cigarrillos de la máquina 51, un momento emotivo y triste. «Es algo que sabes que va a llegar pero que lo ves lejano hasta hoy, que se ha producido», declaró resignado. «Yo llevo muchos años aquí, más de veinte, y vives esto con tristeza porque es como tu segunda casa y la estás viendo morir», confesó, antes de añadir a modo de titular sin pretenderlo: «Los 126 años de historia de la Tabacalera en La Rioja se han acabado».