La Rioja

La cuesta de la Gata era uno de los puntos negros de la 232. ::
La cuesta de la Gata era uno de los puntos negros de la 232. :: / María Félez

Puntos negros blanqueados

  • Los alcaldes de la zona entre Calahorra y Ausejo optan por desdoblar la N-232

  • Las entradas a Calahorra, la cuesta de la Gata, el enlace con Pradejón y la circunvalación de Ausejo, principales logros en estos años

En los seis años que transcurren desde el 2002 al 2008, en la 'cuesta de la Gata' (tramo de la N-232 entre Calahorra y Pradejón) se registraron un total de 24 accidentes de tráfico graves. Dieciocho de ellos tuvieron lugar en la curva y seis, en el cruce de acceso a Pradejón. Diez personas perdieron la vida en esos accidentes. La nacional se volvió a teñir de rojo y luto. Una partida de 5,5 millones de euros solucionó un problema que había dejado huérfanos, viudas y padres desconsolados. Desde que se intervino en esa zona de la nacional ya no ha muerto nadie más en 'la cuesta de la Gata'. Ya sólo es un mal recuerdo para los riojabajeños.

Antes habían desaparecido otros dos puntos conflictivos de este tramo entre Calahorra y Ausejo: los cruces del Eroski y el que en Calahorra se conocía como 'el de la Cruz Roja'. Después llegaría la circunvalación de Ausejo. Cuatro obras que han mejorado significativamente la 232 en los últimos años y que han evitado buena parte de los accidentes mortales que había en este tramo.

Aún así los alcaldes de la zona piden más y la mayoría de ellos opta por el desdoblamiento. De esa opinión es Raúl Lavega, primer edil de Tudelilla. «Creo que el desdoblamiento de determinados tramos de la 232 es una prioridad para La Rioja», dice tajante. El alcalde de Tudelilla tiene una solución cuasi perfecta: «Es utilizar el desdoblamiento en algunas partes y en otras (como en Agoncillo o Recajo) enlazar con la AP-68 el día que quede liberalizada». Para Lavega, «hay que tener muy en cuenta la siniestralidad pero también no quedarnos atrás en comunicaciones con respecto a otras comunidades».

El regidor de Arnedo también coincide con esta postura. «El desdoblamiento de la nacional debe ser una prioridad para el Ministerio de Fomento», dice Javier García. «En el PEIT 2005 se contempló esta propuesta pero sigue parado en el tramo que afecta a La Rioja Baja y en desdoblamiento en el tramo Calahorra-Arrúbal es imprescindible», reivindica.

Desde Calahorra habla Javier García, concejal de Tráfico. «No parece tener una solución sencilla aunque está claro que existe un problema y hay que buscarla», comienza. «Creo que deben ser los técnicos los que propongan la mejor opción pero lo que está claro es que es algo que se tiene que hacer cuando antes porque estamos hablando de vidas. Es una cuestión que debe superar el debate político», añade.

Óscar León, alcalde pradejonero, no duda en hablar de las mejoras que ha habido en los últimos años. «Parece que ya nadie nos acordamos de cuando la salida de Pradejón era a la misma altura y te la jugabas cada vez que querías incorporarte a la nacional», recuerda. León apuesta por el desdoblamiento pero, de momento, para su municipio lo que es una prioridad es la creación de una entrada en la autopista que les una con la capital. «No tiene mucho sentido que tengamos entrada para ir a Zaragoza y que para ir a Logroño por autopista tengamos que trasladarnos hasta Calahorra», dice.

Pedro Espinosa es alcalde de El Villar de Arnedo. Su municipio es el único que se ve atravesado por la nacional en toda La Rioja Baja. «Si no es posible el desdoblamiento al menos que hagan la variante del Villar que lleva con proyecto desde hace años», reivindica. «Al otro lado tenemos casas y niños cruzando para ir a la escuela», advierte.

Desde Ausejo, María Ángeles San Juan aún recuerda cuando la nacional pasaba por el mismo pueblo. «Había una curva muy mala y cuando hacía mal tiempo se helaba y había muchos problemas», recuerda. Para ella, «es de sentido común reducir al máximo los accidentes», comenta.