La Rioja

La Rioja planta cara y exige el fin de toda violencia machista

  • Apostar por la educación y contar con el apoyo social, alguna de las claves propuestas para atajar las agresiones contra las mujeres

  • Deportistas, políticas, profesores y asociaciones abogan por un futuro libre de violencia de género

Logroño. El grueso calendario de celebración de días internacionales dice que hoy le toca el turno al de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una jornada para hacer patente el rechazo de toda la sociedad a la sinrazón de la violencia machista que, en cualquier caso, no debe quedar ahí. La gravedad del problema (39 víctimas mortales este año en España, más de 66.000 al año en todo el mundo) exige hacerle frente desde todos los flancos y en todo momento. Pero, ¿hay alguna clave para erradicar la violencia contra la mujer?

Nadie tiene una fórmula infalible. Cada cual, desde su ámbito, ofrece su punto de vista. María Cecilia de la Iglesia, decana de los jueces de Logroño destaca «el buen trabajo que la Administración de Justicia» está haciendo, pero cree que es básica «una implicación social» mayor. «La víctima sola se ve en ocasiones indefensa y sin fuerzas para denunciar. Hay que hacer mucho hincapié en que la denuncia no tiene que proceder solo de las víctimas. Hay personas que conocen situaciones de riesgo o de violencia real y si los vecinos, los amigos o la gente próxima pudiera dar ese paso atajaríamos mejor el problema».

Ese mismo mensaje traslada, desde el Ejecutivo regional, José Ignacio Ceniceros: «Es un objetivo primordial esa lucha», dice el presidente riojano. «Todos debemos ir de la mano y tenemos que hacer ver a las víctimas que no están solas. Yendo todos de la mano ganaremos». Además el presidente regional, como prácticamente todas las voces consultadas, defiende que una de las claves es la educación. «Educar en valores a los más jóvenes es fundamental. Si somos capaces de eso y de educar en igualdad vamos a seguir avanzando», sostiene Ceniceros.

Pero recorrer ese camino no es igual de fácil en todos los entornos. Desde la Asociación el Colletero y Fademur (asociación de mujeres rurales) recuerdan que ellas son «un punto de encuentro para quienes estén en situación de riesgo» pero creen que «hay que incrementar las políticas que hablen en femenino». El escenario rural juega en contra de las víctimas: «Es un círculo cerrado y cuando hay violencia de género ese círculo se cierra aún más. Hay que conseguir que las mujeres puedan ser autónomas».

Laura Rivado, alcaldesa de Haro, reconoce que acabar con la violencia de género es esencial ya que «todavía una mujer se tiene que esforzar mucho más que un hombre para obtener los mismos resultados y no tendría que ser así». Para eso, su consistorio ha puesto en marcha un diagnóstico de igualdad para valorar la situación dentro de la administración: «En igualdad, por el hecho de ser un igual ya no existe ese menosprecio», informa Cristina Valderrama.

Desde Alfaro, su homóloga Yolanda Preciado insiste en que la administración local ofrece amparo y recursos a las víctimas y considera que «la clave para atajar la violencia es educar desde las familias en los buenos tratos» además de en un compromiso colectivo: «Si todos estamos sensibilizados y educados en respetarnos, seguro que redunda de forma positiva en la sociedad», informa Ernesto Pascual.

«Sociedad libre de violencia»

«Hay que implicar a toda la sociedad en esta lucha. No podemos mirar hacia otro lado», reitera Ana Lourdes González, presidenta del Parlamento regional, que cree que «trabajar unidos es una garantía para que se respete la dignidad y los derechos de la mujer». La presidenta parlamentaria ratifica el compromiso de la institución que preside con la lucha contra la violencia de género y condena «cualquier tipo de agresión». ¿Cómo acabar con la violencia? A través de la educación, vía para «construir una sociedad libre de violencia que permita eliminar esta lacra social. Todos nos tenemos que implicar para poner fin a esta lacra social. Todos tenemos derecho a vivir en una sociedad libre de violencia de género y, sobre todo, las mujeres».

Si el altavoz se traslada al vestuario del equipo de balonceso femenino Promete, Paula Estebas, su capitana, defiende que el deporte inculca valores incompatibles con la violencia machista. «Hay que darse cuenta de que ciertos comportamientos no son normales y recurrir al diálogo. La mayoría lo tenemos todo muy claro, pero en ocasiones da miedo pensar que en un momento dado te pueda pasar algo así. Cuanta más información haya será mejor y siempre hay que tener claro que lo importante es denunciarlo».

Esa información es también a la que se refiere José Luis Prusén, Director de Diario LA RIOJA: «Una sociedad informada es una sociedad mejor preparada para hacer frente a sus desafíos y los medios de comunicación están comprometidos con la lucha contra la violencia de género, con una causa justa en defensa de las personas que son sometidas a una violencia indigna». Para Prusén, esa violencia machista que persiste en el siglo XXI «dice poco de la forma en que ha sido capaz de evolucionar nuestra sociedad» y cree que «la lucha por la igualdad en todos los órdenes debe ser uno de los frentes principales en el que todos debemos estar comprometidos».

Regresando al ámbito municipal, Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño, enumera los frentes abiertos que tiene el Consistorio capitalino en la pelea contra la violencia machista: desde la unidad especial de Policía Local para atender a las víctimas, hasta el trabajo de vigilancia y protección que ofrece, a día de hoy, el cuerpo policial a 48 mujeres en la capital. «Como administración más cercana al ciudadano tenemos que apoyarlas para que salgan adelante, que sepan que no están solas, que su ayuntamiento está con ellas», insiste Gamarra, que recuerda el número 900 101 555, gratuito y disponible las 24 horas del día que atienden expertos en violencia de género. «Se trabaja en red, en colaboración con todos los recursos. Desde ahí se facilita a la víctima de maltrato todo lo que necesita. No va a estar sola, toda la ciudad se vuelca con ella y con todos sus recursos».

La clave de la educación

Pero es en el ámbito educativo en el que se centran las esperanzas para que las generaciones futuras no se vean afectadas por esta lacra. «Las mujeres tienen que actuar, sí, pero también el resto. En este aspecto sí que hay que arriesgarse a pasarnos para evitar un caso de violencia», dice el rector de la UR, Julio Rubio. «Es un problema tan profundo que debemos actuar desde la educación con algo más que parches. Tenemos que promover la docencia, la investigación y dar lugar a pistas de cómo actuar contra la violencia de género», reflexiona el rector. En esa línea, la UR ha puesto en marcha una igualdad de género: «Podemos aportar nuestro granito de arena y promover que desde otras instancias educativas, desde Infantil, se promuevan medidas para atajarla».

Josu Ahedo, vicerrector de Estudiantes de la UNIR, defiende que «la educación es importantísima para el empoderamiento de las mujeres y evitar la violencia de género. Hay que empezar pronto y no esperar a la educación superior, a la universidad, empezar desde las primeras edades para que las mujeres se sientan arropadas». Por eso Ahedo aboga por «la educación en la afectividad para que los jóvenes entiendan que las relaciones tienen que ser de cariño y amor».

En ese último mensaje incide también la pedagoga María José Marrodán, que cree que se podrá vencer a la violencia de género «si de verdad educamos desde casa, desde los colegios. Hay que practicar la empatía, la gestión de las emociones y si se trabaja conjuntamente y desde pequeños es muy difícil que las personas sean violentas contra las personas». Para Marrodán «es muy importante aprender el respeto por las personas, lo que también haría que tuviéramos más autoestima y cuando hay autoestima y una persona se valora a sí misma no necesita avasallar a otros».