La Rioja

SEMILLA NO LEGAL

En plena campaña de siembra de cereal, la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE) ha hecho públicos los datos de uso de semilla certificada. En España se siembran 5,5 millones de hectáreas de cereal de invierno (avena, cebada, trigo, centeno y triticale). Del total de semilla que se utiliza en estas siembras, solo el 28% está certificado, el 20% acondicionado y otro 9% corresponde a reempleo del agricultor, que son los únicos formatos que se encuentran al amparo de la ley. El problema es que el 43% restante está fuera de control, de origen desconocido y sin garantías de calidad. Es decir, casi la mitad se puede considerar semilla clandestina. Unos parámetros de garantía de los que sí dispone la que se comercializa por los canales regulados. Son diversos, pero quizás los más significativos son la germinación mínima, la pureza varietal o la sanidad de la semilla.

En la actualidad, la realidad es que en el mercado europeo solo se puede comercializar semilla certificada o acondicionada. De hecho, el incumplimiento de esta regulación conlleva sanciones para los agricultores infractores. En los últimos años, las investigaciones del Seprona han derivado en multas e incluso penas de cárcel. En todo caso hay que destacar que esta regulación se refiere solo a semilla comercializada, ya que los agricultores pueden re emplear la propia semilla que obtengan en su explotación, pero solo para uso propio. La llamada excepción del agricultor permite reproducir y utilizar semilla protegida a estos pequeños agricultores sin pago de royalties. Este privilegio se aplica en el caso de cultivos esenciales, como la patata, los cereales, forrajeras y algunas oleaginosas.

Se trata de un debate complejo, incluso antipático, donde los agricultores no suelen entender su regulación. En realidad no todos los agricultores, porque en países como Reino Unido, el nivel de fraude no supera el 15 por ciento.

La tecnológica que incorpora la semilla certificada supone ventajas importantes para los agricultores y muy elevados costes para la industria, del que tienen que obtener retorno.