La Rioja

La calidad del agua de los ríos mejora y es buena o muy buena

  • Un informe del Gobierno riojano destaca el estado biológico del Alhama-Linares y el Iregua, mientras que el Zamaca debe seguir reduciendo los nitratos

La calidad del agua de los ríos riojanos ha experimentado una mejora generalizada en los últimos tres años, logrando una calificación de buena o muy buena.

Los directores generales de Agricultura y Ganadería, y Calidad Ambiental y Agua, María Jesús Miñana y José María Infante, desgranaron ayer los resultados del Informe sobre el Estado Biológico de los Ríos de La Rioja realizado a partir de las muestras recogidas en 21 puntos diferentes de las cuencas de la región entre las campañas del 2013 y el 2015.

Este estudio analiza el estado de las aguas en función de indicadores biológicos, físico-químicos e hidromorfológicos; y el estado químico basándose en las normas de calidad ambiental reglamentarias.

Infante atribuyó la mejora generalizada en todos los ríos a que, gracias al Plan de Saneamiento y Depuración 2007-2015, «el 99% de los habitantes de La Rioja vierte sus aguas residuales a algún sistema con tratamiento». Agregó que también se limpian las que genera la actividad industrial.

Destacó la situación de las cuencas del Alhama-Linares y el Iregua, con estados biológicos muy buenos. En contraposición, el Zamaca (a su paso por Gimileo) debe seguir reduciendo la presencia de nitratos. Este río no ha mostrado históricamente un buen estado físico-químico, debido a la alta presión agrícola que soporta y la concentración de nitratos procedentes de los retornos del riego.

Mientras, el Cidacos consolida valores muy buenos en Arnedillo y buenos, en Calahorra; el Leza fluctúa por tramos entre indicadores buenos y muy buenos; el Najerilla rebaja levemente la calidad de sus aguas pero mantiene el bueno o muy bueno; el Yalde, sometido a presiones agroganaderas e industriales, oscila entre el bien y el muy bien; mientras que el Tirón, también con presión agrícola, mejora su estado en Ojacastro y lo mantiene a la altura de Herramélluri y Casalarreina.