La Rioja

Riberia, país independiente

Elefante (2014).
Elefante (2014). / CARLOS TRASPADERNE
  • Carlos Traspaderne propone en 'Riberia' un recorrido asombrado por el territorio que el río Ebro dibuja desde Logroño hasta Tudela

  • Un libro de fotografía reivindica el paisaje de la ribera del Ebro

Logroño. A Carlos Traspaderne (Logroño, 1983) su abuelo navarro lo montaba en una Mobilette y se lo llevaba a la huerta. Carlos se lo pasaba pipa en aquellas excursiones motorizadas por la ribera del Ebro: «Veía cosas maravillosas -recuerda-, ¡hasta elefantes africanos pintados en una choza!» Años después, ya crecido, fue retratando aquellos paisajes con su máquina fotográfica. Y acabó de caer en la cuenta de que aquel territorio fértil y llano, del que brotan impetuosamente unas peras y unas borrajas imperiales, era casi un país independiente, singular, uniforme, distinto de todos los demás: Riberia.

Bajo ese título, Traspaderne acaba de compilar en un libro sus fotografías sobre el ancho territorio que el río Ebro dibuja desde Logroño hasta Tudela. A Carlos le molesta que la gente desprecie aquel paisaje horizontal: «Tal vez la gente piense que hice estas fotos para criticar la pretendida fealdad de la zona. ¡Todo lo contrario! Quise reflejar una forma natural de ocupar el espacio: tengo la huerta y aquí pongo la choza porque me viene cómodo. Reutilizo cosas que tengo por ahí y tampoco me preocupo por si quedan bien o mal. Total, en cualquier momento viene una crecida y me lo lleva todo por delante». Hay aquí, en fin, una belleza profundamente humana: «Los pueblos de montaña nos parecen tan pintorescos porque se han quedado congelados en el tiempo. En Riberia, sin embargo, los pueblos siguen vivos, generan riqueza, están en continuo desarrollo. ¡Es normal que la gente ya no viva en casas de adobe y madera! Pero he visto en este viaje insospechados chispazos de creatividad».

Las imágenes no llevan indicación geográfica. Sólo los muy avezados descubrirán el término municipal al que pertenece la finca fotografiada. Quizá Rincón, tal vez Milagro, puede que Pradejón. En el fondo, no importa: Riberia es una y las fronteras administrativas no tienen impacto alguno en el paisaje. Traspaderne lo aclara en su prólogo del libro: «Si un explorador remontase el Ebro sin saber nada de sus indígenas, desembarcando aleatoriamente a lo Livingstone, seguro que sería obsequiado con los mismos cardos, borrajas y pimientos, ofrecidos por simpáticos lugareños que hablan alto en un idéntico acento. Al visitante habría que explicarle en largas y enrevesadas lecciones por qué esos tipos se hacen titular con gentilicios diferentes, cuando cualquiera supondría rápidamente que pertenecen a la misma tribu».

El proyecto fotográfico de Traspaderne, tutelado por Mónica Yoldi, profesora de la Esdir, fue galardonado en la XXXI Muestra de Arte Joven de La Rioja y publicado por Aloha Editorial. El próximo viernes se abre en el Instituto Riojano de la Juventud una muestra sobre el libro. Una magnífica ocasión para mirar la ribera con otros ojos; con los ojos de un explorador curioso, bienhumorado y nada impertinente.