La Rioja

Sus embarazadas señorías

Sus embarazadas señorías
  • El Parlamento desarrolla la fórmula de voto telemático acordada en mayo del 2014

  • Natalia Rodríguez será la primera diputada regional en acogerse a una opción limitada y prevista en casos de maternidad, paternidad o enfermedad grave

Si el embarazo discurre como está previsto, a finales de enero Natalia Rodríguez dará a luz y dejará temporalmente el escaño que ocupa en la bancada de Podemos. La diputada regional, primeriza en la política esta legislatura y también en tareas de crianza, disfrutará de una opción vetada hasta ahora a quienes le han precedido en las butacas del hemiciclo.

En su mano tendrá la posibilidad de votar telemáticamente en los plenos a los que no pueda asistir gracias a la reforma del Reglamento aprobada en mayo del 2014 en este sentido pero que, sin embargo, no había sido desarrolla hasta ahora.

El pasado 21 de octubre, la Mesa de la Cámara por fin detalló cuándo, cómo y en qué circunstancias sus señorías podrán ejercer su indelegable derecho por causa no sólo de embarazo, maternidad o paternidad, sino por enfermedad grave acreditada y que les impida desplazarse.

Sorprendida de que el Parlamento no hubiera articulado hasta ahora esta fórmula, Rodríguez censura en nombre de su formación las limitaciones con que finalmente se ha concretado dado que el escrutinio vía Internet no será posible, por ejemplo, en las iniciativas que conlleven enmiendas de modificación o votaciones de carácter secreto.

«Parece increíble que hoy, que gracias a las nuevas tecnologías se puede estar en una reunión en Tokio vía Skype y tomar la palabra para que te escuchen allí y en Alaska, en Logroño sea imposible mantener a un parlamentario conectado y ejerciendo sus obligaciones sin cortapisas», reflexiona la también trabajadora social en el Ayuntamiento de Logroño y única no liberada de los cuatro integrantes de su grupo. Y agrega: «Nos hallamos en un país machista, androcentrista, donde las mujeres estamos en desventaja social».

Rodríguez subraya aquí cómo la labor de cada inquilino de la Cámara no se limita a levantar la mano en un pleno cada quince días, sino que abarca un arduo trabajo en ponencias, comisiones , preparación de debates o reuniones con colectivos. «Debemos abrir caminos nuevos desde las instituciones que se generalicen en toda la sociedad para que las mujeres no debamos elegir», añade defendiendo el cariz reivindicativo de gestos como el de Carolina Bescansa llevando a su hijo al Congreso, aunque ella descarta una fotografía similar aquí con el niño que nacerá en breve. «Prefiero preservar su imagen y si toca darle de comer, hacerlo fuera del escaño», dice.

Galdámez no lo pudo estrenar

La fórmula a la que Natalia Rodríguez se acogerá casi con total seguridad en enero y febrero y quizá también algún tiempo después en función de sus circunstancias y compatibilidades empezó a fraguarse a finales del 2009. El PSOE presentó entonces una proposición no de Ley en este sentido que no llegó a ser calificada ni admitida a trámite. Sí prosperó sin embargo la comisión especial de estudio solicitada en enero del año siguiente y conformada en abril, prevista en origen para analizar las opciones del voto telemático de sus señorías exclusivamente en casos de maternidad y paternidad. Su recorrido, sin embargo, resultó fugaz. Tras dos únicas reuniones, en mayo del 2011 concluyó la legislatura y el grupo caducó por fin de mandato.

El cuatrienio siguiente se volvió a retomar la cuestión barajándose múltiples opciones –desde el voto delegado hasta la participación remota– que fueron perfilándose hasta que la comisión cerró sus trabajos en abril del 2014. Fruto de esas conclusiones resultó una proposición de Ley suscrita por unanimidad en mayo que permitió una mínima reforma del Reglamento (artículos 70 y 73, relativos a la adopción de acuerdos y clases de votación) a partir de la cual la Mesa de la Cámara debía articular las disposiciones precisas para desarrollar el voto telemático.

El máximo órgano del hemiciclo, entonces con mayoría absoluta del PP, demoró ese último paso hasta la presente legislatura. Una prolongación del proceso que impidió por ejemplo a la diputada por el PSOE en los años que duró el trámite, Manuela Galdámez, estrenar esta opción cuando dio a luz en junio del 2013 y no pudo asistir a varios plenos antes y después ante la imposibilidad de desplazarse desde Alfaro.