La Rioja

Anna Ferrer, ayer en el Ayuntamiento de Logroño. :: Jonathan Herreros
Anna Ferrer, ayer en el Ayuntamiento de Logroño. :: Jonathan Herreros

«Ayudar a salir a la gente de la pobreza no es un proyecto de años sino de vida»

  • «Los riojanos no se dan cuenta de lo grande que es su pequeña aportación mensual», agradece la viuda de Vicente Ferrer

  • Anna Ferrer Directora ejecutiva de la Fundación Vicente Ferrer

Incansable en su lucha contra la pobreza en India y emocionada con el apoyo institucional y social a la Fundación Vicente Ferrer, Anna Ferrer (Essex, Inglaterra, 1947), llegó ayer a Logroño para agradecer la colaboración de los riojanos para arrancar a millones de personas de las garras de la miseria. Viuda de Vicente Ferrer, con quien contrajo matrimonio en 1970 y tuvo tres hijos -Moncho, Tara y Yamuna-, la hoy directora ejecutiva de la fundación fue recibida ayer por la alcaldesa Cuca Gamarra antes de intervenir por la tarde en un acto en el Ayuntamiento, donde narró los 47 años de trabajo en los estados de Andhra Pradesh y Telangana en favor de los derechos de la mujer, de la escolarización de los niños y del reconocimiento de los derechos de los más desfavorecidos, incluidos los intocables del sistema de castas. Antes de proseguir hoy su gira española con motivo del vigésimo aniversario de la presencia de la entidad en nuestro país, Anna Ferrer se reunirá con el jefe del Ejecutivo riojano, José Ignacio Ceniceros.

Casi medio siglo de labor en India. ¿Cuántos años más harán falta todavía?

Llevamos 47 años ya y no sé cuantos más harán falta, pero como decía Vicente, este trabajo de ayudar a las personas de salir de una pobreza extrema no es un proyecto de cinco, diez o veinte años, es un proyecto de la vida. En estos 47 años ha habido muchos resultados y hoy en día hay cosas que ya no tenemos que hacer nosotros, como escolarizar a los niños, porque hoy en día sus padres ya creen en la educación y lo hacen ellos. Ya no tenemos que motivarlos para defender sus derechos. Hoy estamos en zonas nuevas de India donde las personas viven hoy como en Anantapur hace 30 años, pero gracias a nuestra experiencia no vamos a necesitar otros 47 años para ayudarles en su situación.

Hoy en día los esfuerzos de la Fundación Ferrer llegan ya a 3.000 pueblos y aldeas y benefician a más de tres millones de personas, pero falta muchísimo por hacer. ¿Cuáles son los retos actuales y a medio plazo?

Tenemos que seguir trabajando mucho. Por ejemplo estamos desde hace seis años en una zona nueva donde la población es tribal, han vivido durante décadas en el bosque y no están integrados en la sociedad. Hay familias que están fuera y otras siguen dentro y nosotros estamos trabajando con ambas realidades. Esas poblaciones tribales tienen una esperanza de vida de 45 años, no tienen acceso a la sanidad, los partos son con comadronas locales en el propio bosque, si hay complicaciones tienen que trasladarlas sobre los hombros durante 20 kilómetros hasta un hospital, los niños no están escolarizados... Queda muchísimo por hacer, sí. Por eso estamos organizando talleres de formación y concienciación para que acudan al Gobierno y reclamen ayudas y tierras para cultivar, porque hay proyectos previstos.

¿Mujeres, niños, discapacitados...? ¿Dónde están las principales urgencias?

Las mujeres han progresado muchísimo socioeconómicamente, pero queda mucho por hacer. Un problema muy especial es el de la violencia de género, que existe también en otros países, pero en India es brutal, por eso desde hace tres años estamos formando un equipo para trabajar en este problema y tenemos una casa de acogida. En el caso de los discapacitados, tristemente, tendrán que pasar años para que consigan la igualdad real con el resto de la sociedad.

Si tuviese que definir a Vicente Ferrer con una palabra o una frase, ¿qué es lo primero que le viene a la mente?

En este mundo hay algunas personas excepcionales y especiales y Vicente era una de ellas.

Británica de nacimiento, española por matrimonio e india por devoción. ¿De dónde se siente Anna Ferrer?

Yo soy india cien por cien.

¿A qué ha renunciado en esta vida por esta labor?

Yo creo que no he renunciado a nada, no considero que sea un sacrificio trabajar toda una vida en India, Vicente y yo hemos estado felices. Ha merecido la pena, rotundamente sí.

¿Qué les diría a los riojanos?

Tenemos un gran grupo de padrinos y amigos en España y aquí en La Rioja y creo que los riojanos no se dan realmente cuenta de que su pequeña aportación mensual es algo muy grande.

Entiendo que la cooperación internacional es intensa, no sé si suficiente, ¿y por parte de las autoridades de India?

Tenemos buena relación y colaboramos con sus proyectos. Estamos construyendo 40.000 lavabos y cuartos de baño con fondos del Gobierno indio, con el que también colaboramos en el programa de VIH y sida.