La Rioja

Los acusados de tráfico de personas dicen que solo empadronaron a conocidos como un favor

M.H., Javaid Aslam, M.A, A.I. y M.A., en la mañana de ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Pamplona. :: la rioja
M.H., Javaid Aslam, M.A, A.I. y M.A., en la mañana de ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Pamplona. :: la rioja
  • «Los contratos que hice en mis empresas fueron a gente que realmente trabajaba para mí», alega el número 2 de la Asociación Pakistaní de La Rioja

Javaid Aslam no necesitó al traductor. El número 2 de las Asociación Pakistaní de La Rioja, presunto cerebro de una trama criminal que, según defiende el Ministerio Fiscal, se dedicaba a traer a España a compatriotas suyos a cambio de pagos de hasta 11.000 euros para, una vez en Calahorra, Tudela o Logroño, explotarlos laboralmente, negó todas las acusaciones del Ministerio Público. Lo hizo él y le imitaron los otros cuatro acusados, de idéntica nacionalidad, a los que está unido en un complejo entramado empresarial, familiar y laboral.

Fue el primero en declarar. Y negó casi todo. Lo único que reconoció, como todos los demás, es que quizá en algún momento permitió que amigos y conocidos de la comunidad pakistaní de La Rioja se empadronaran en alguna de sus viviendas «para poder obtener la tarjeta sanitaria». «Es nuestra cultura. Todos nos ayudamos cuando podemos», alegó en la primera sesión del juicio que se sigue contra él y contra A.I., M.A., M.A. y M.H. La Fiscalía pide para cada uno de ellos una pena de 20 años de prisión.

Aslam, después de tratar de desenmarañar las complicadas relaciones personales y societarias de los acusados, explicó que todo el mundo le conocía como «el jefe, porque he dado trabajo a muchísimas personas. Trabajaba en obras grandes. En la estación de ferrocarril de Logroño, en el Palacio de Justicia, en Vitoria, en San Sebastián...», fue enumerando antes de llorar: «Me han arruinado. Mi familia ha tenido que recurrir a la Cruz Roja», dijo.

«Nunca he participado en nada de lo que se me acusa. Nunca. Hacía favores», reiteró defendiendo que «nunca» vendió contratos de trabajo a terceras personas para que regularizaran su situación. «Los contratos que hice en mis empresas fueron a gente que realmente trabajaba para mi», dijo.

Aslam defendió que «mucha gente» le pedía favores porque tenía una empresa y daba trabajo, pero negó que fueran jornadas maratonianas -«las grandes empresas para las que trabajaba lo controlaban mucho»-, que pagara salarios ridículos -«los trabajadores iban solicitando adelantos y al final de mes hacíamos cuentas»- y que maltratara o amenazara a sus trabajadores.

Ese mismo argumentario fue defendido por el resto de los acusados. M.A. hermano de padre de Aslam y socio en varias de las empresas, declaró que los trabajadores que tenía en un kebab de Tudela «eran libres. Tenían la llave del piso y entraban y salían cuando querían. Vivíamos los tres juntos». También negó que recibiera ofertas de cesión de trabajadores por 100 euros y que de vez en cuando, y como un favor, acompañaba a compatriotas suyos a realizar gestiones en Zaragoza.

M.A., otro de los acusados y vecino de Tudela, rechazó su participación en trama criminal alguna. «Nunca he ayudado a traer a personas a España a cambio de dinero», alegó. Expuso que él es «un simple trabajador» y que la documentación localizada en su casa era suya y de su madre y su hermana.

Los otros dos imputados también defendieron su inocencia negando su participación en delito alguno, reiterando la justificación cultural y justificando las causas por las que guardaban en sus domicilios grandes cantidades de dinero y numerosa documentación.

La sesión se cerró con la declaración de tres agentes de la Guardia Civil que intervinieron en la primera fase de la investigación. Explicaron que cotejaron los empadronamientos de varias viviendas propiedad de varios de los acusados con los datos de la Seguridad Social sobre los empleados del entramado empresarial de su titularidad y que desde el primer momento las sospechas apuntaban hacia un posible delito de tráfico de seres humanos.