La Rioja

Entre la tradición y la innovación

Un grupo de trabajadores, en la fábrica de Embutidos Bueyo. ::
Un grupo de trabajadores, en la fábrica de Embutidos Bueyo. :: / Miguel Herreros
  • Además de los embutidos clásicos, la empresa de Albelda de Iregua se ha especializado en la elaboración de patés de numerosos sabores

  • Tres generaciones de la familia Ochagavía-Pascual han protagonizado la evolución de Embutidos Bueyo

La historia de Embutidos Bueyo está íntimamente ligada a la de la familia Ochagavía-Pascual. No en vano, han sido tres generaciones de la saga las que han colaborado en el crecimiento y la evolución de la empresa, fundada por José Ochagavía y su hijo, José María.

De hecho, este último sigue al frente de la fábrica junto a un equipo de trabajo del que también forman parte sus dos hijos, Samuel y Alicia, así como José Ángel Esteban, director comercial de una sociedad cuyos inicios no se establecieron en la sede actual. «El negocio arrancó en el centro del pueblo, pero en el año 1997 nos mudamos ya en las instalaciones de ahora», recuerda Samuel. «Ese traslado supuso el inicio de un nuevo proyecto, más amplio que el anterior», añade.

Bueyo elabora actualmente todo tipo de productos artesanos relacionados con la carne de porcino, tanto embutidos frescos (chistorra, lomo adobado, picadillo, choricillo oreado...) como curados (chorizo, salchichón, papada, cabezada...). Además, la fábrica de Albelda de Iregua se ha especializado en otro producto: el paté. «La tradición del paté procede de hace cincuenta años, pero entonces sólo existían una clase y un formato», expone Samuel Ochagavía. «Ahora tenemos treinta sabores distintos o más, así como diferentes tamaños de envasado», recalca el nieto del fundador de la empresa.

De hecho, llegó un momento en el que la comercialización de este producto creció de tal manera que los responsables de Embutidos Bueyo se vieron obligados a ampliar las instalaciones para habilitar un espacio exclusivo para su elaboración. Samuel Ochagavía, de hecho, es el encargado de llevar a cabo todo el proceso de investigación para descubrir qué sabores se pueden incorporar a la gama ofrecida por la empresa. «Ahora mismo, tenemos desde el paté tradicional, del que respetamos la receta original, hasta ibéricos, a las finas hierbas o al Oporto, pasando por patés 100% vegetales, entre otros muchos», enumera Samuel. «Y estamos trabajando para sacar al mercado patés dulces, además de adaptarnos a las necesidades y a las peticiones de nuestros clientes», apostilla.

Este proceso ha llevado a Bueyo, además de a comercializar sus productos por buena parte del norte de España, a expandir sus fronteras por el resto de la Península Ibérica y a salir, incluso, a otros países de nuestro entorno. «Estamos trabajando, entre otros lugares, en Italia o Alemania», concreta José Ángel Esteban.

Desde la empresa, por último, se espera que esta evolución no haya alcanzado su punto culminante, sino que siga prolongándose en el futuro. Así lo desea Samuel Ochagavía, quien explica alguno de los próximos retos de Embutidos Bueyo. «Hemos contactado con diferentes plataformas para intentar introducirnos en el tema de la venta 'online'», expone. Sería éste un nuevo paso en el crecimiento de una fábrica que apuesta por la innovación, pero sin perder de vista la tradición heredada.