La Rioja

Guía para no perderse la súper luna llena del próximo lunes, la más grande de tu vida

Guía para no perderse la súper luna llena del próximo lunes, la más grande de tu vida
  • Tres factores se conjugan el próximo lunes 14 de noviembre, a partir de las 18.34 horas para que puedas ver el satélite de la Tierra en su máximo esplendor

Lunes 14 de noviembre. 18,34 horas. Un día y una fecha para apuntar en el calendario, si no quiere perderse un acontecimiento que difícilmente se repetirá durante su vida. El tamaño de la luna por el horizonte de este lunes, siempre que el tiempo lo permita, será el más grande divisado a simple vista hasta ahora desde el 14 de enero de 1930.

Este tamaño aparente y excepcional de la Luna depende de varios factores. El primero, y el más obvio, es la fase lunar.

Guía para no perderse la súper luna llena del próximo lunes, la más grande de tu vida

Durante la luna llena es cuando el Sol ilumina completamente la cara visible del satélite y se ve más grande. El segundo factor a tener en cuenta es la órbita lunar: La Luna no gira alrededor de la Tierra en una trayectoria circular, sino elíptica, de forma que, periódicamente, se encuentra más cerca —y se ve más grande— en un punto denominado perigeo. A los 14 días y medio, la Luna se aleja hasta su apogeo, por lo que su tamaño aparente se reduce bastante (hasta un 14%). Y así, cíclicamente.

Guía para ver la luna

El tercer factor es la posición del observador en la superficie de la Tierra. Cuando la luna está justo encima de nuestras cabezas, ésta se encuentra unos 6.000 kilómetros más cerca que durante la salida y la puesta del astro, por lo que se ve más grande. Y, sin embargo, se produce la paradójica situación de que nuestro cerebro engaña a nuestros ojos, de tal forma que a nosotros nos parece mucho más grande cuando sale por el horizonte. Se piensa que es la comparación con los objetos del propio horizonte (una grúa del puerto, la torre de la fábrica de cemento, etc.) lo que provoca este engaño óptico —denominado ilusión lunar—, y no la difracción atmosférica, como muchos creen.

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