La Rioja

Inglés con tres rubiales

Felicidad Alcalde con los tres niños a los que cuida en Newton. :: cedida
Felicidad Alcalde con los tres niños a los que cuida en Newton. :: cedida
  • Felicidad López Calagurritana en Inglaterra

En algo más de un mes la vida de la calagurritana Felicidad López ha cambiado por completo. La joven, militar profesional, ha dejado temporalmente su actividad en la base del Ejército de Zaragoza para cuidar a tres niños rubios en un pueblo de Inglaterra, del que antes apenas sabía nada.

Felicidad cogió el avión hacia su nuevo destino el pasado 2 de octubre y desde entonces convive con una familia en Newton, una pequeña localidad «de medio kilómetro, del condado de York, al lado del Parque Natural de North York Moors», explica. El giro que ha dado a su vida parte de un gran interés y necesidad por conocer la lengua inglesa. Ella quería aprenderla fuera de nuestras fronteras y entre las muchas opciones que existen para ello se decantó por conseguir un trabajo de 'au pair'.

Tomada la decisión, contactó con una agencia, que enseguida le encontró una familia con la que convivir en Reino Unido para vivir una verdadera inmersión lingüística.

«Quería aprender un idioma que me abra diferentes puertas de cara al futuro», comenta Felicidad sobre su decisión de dejar España por un tiempo. Pero, además del inglés, otros motivos rondaban por la cabeza de esta joven calagurritana. «Me apetecía también conocer otra cultura, otras costumbres y poder aprender un idioma, que considero que es muy importante en estos momentos», añade.

De Newton, la zona en la que vive, destaca lo «agradable que es la gente». También, «los paisajes son muy bonitos», apunta. Debido al poco tiempo que lleva en la localidad inglesa «no he podido conocer mucho» -precisa-, sin embargo poco a poco tiene intención de ir recorriendo otras zonas del lugar y conocer y participar en nuevas costumbres.

Estas primeras semanas de contacto con Newton «no están siendo difíciles», confiesa. Y es que la familia con la que convive hace que las cosas le sean más fáciles. «Me está ayudando mucho con el idioma y a aclimatarme a sus costumbres», apunta. Por otra parte, le genera cierta seguridad el hecho de que en Inglaterra «hay muchos españoles y son muy fáciles de localizar a través de varias redes sociales».

Con los niños a los que cuida tampoco tiene problemas a pesar del idioma. «Me voy apañando bastante bien, a base de juegos, gestos.», detalla.

La manera de organizar las comidas y la forma de conducir es lo que más le ha sorprendido. «Comen muy poco y cenan mucho y el conducir por la izquierda me resultaba un poco complicado», confiesa.