La Rioja

LOS CAPOTES DEL RELEVO

Galiana, en el centro, flanqueado por el presidente regional, José Ignacio Ceniceros, y su antecesor en Educación, Abel Bayo. :: justo rodríguez
Galiana, en el centro, flanqueado por el presidente regional, José Ignacio Ceniceros, y su antecesor en Educación, Abel Bayo. :: justo rodríguez
  • Alberto Galiana toma las riendas de la Consejería de Educación en un breve acto en el que marcó los pilares de su proyecto educativo

Alberto Galiana fue el último en entrar. Abel Bayo, el primero en salir. El segundo, casi a modo de anfitrión, fue recibiendo a los invitados que se acercaron al Salón Rojo del Palacio regional para la toma de posesión del primero. Una especie de juego protocolario en el que primero Bayo y después Galiana fueron regalados con todo tipo de parabienes, reconocimientos y enhorabuenas. No faltó nadie. O quizá sí. Pero el aforo se completó.

La segunda crisis de Gobierno de José Ignacio Ceniceros se concretó en un acto tan breve como encorsetado en el que sin lugar a improvisación alguna, también quizá, la única duda que existía, como siempre en estos casos, era si optaría por la fórmula del juramento o por la de la promesa. Quienes, por aquello de los estereotipos, apostaron por la primera, no fallaron. Se leyó el decreto del presidente por el que se nombró a Alberto Galiana García como Consejero de Educación, Formación y Empleo; Alberto Galiana juró cumplir fielmente sus funciones y no airear las deliberaciones del Consejo de Gobierno; y, desde ese momento, asumió la condición de Consejero de Educación. Hubo aplausos, Galiana se fue fundiendo en sucesivos abrazos con el resto de consejeros y se levantó la sesión. Tan breve que los presentes -miembros de la UR, de la Guardia Civil, de la Policía Local, del Ministerio de Defensa, de la Delegación del Gobierno, del Tribunal Superior de Justicia, diputados...- tardaron más en llegar que el tiempo que estuvieron sentados.

No hubo hueco para los discursos oficiales (las declaraciones fueron posteriores, para los medios de comunicación), así que en apenas un cuarto de hora estaba todo el pescado vendido y en el Palacete quedaron los de siempre... más Abel Bayo y algún que otro orgulloso familiar del nuevo responsable de Educación. Fue entonces cuando afrontó su primera comparecencia de prensa. Lo hizo, eso sí, flanqueado por el presidente regional y por su ya exjefe, Abel Bayo, que vinieron a tender sobre él una especie de manto protector para evitar males mayores en su estreno. Quién sabe si por eso aprovechó el presidente regional para recordar a Mariano Rajoy que La Rioja no olvida que hay cuentas pendientes -carreteras, alta velocidad, artículo 46 del Estatuto...- robando así parte del protagonismo al protagonista. Quizá por eso Abel Bayo recuperó su versión más pedagógica y filosófica para, disfrutando en su despedida, ir esparciendo en sus intervenciones conceptos, términos y referencias a los autores clásicos -«ahora ya sí me voy a permitir yo este tipo de cosas», dijo con una sonrisa en los labios- con los que acabó de abducir al propio Galiana que no dudó en bromear sobre la evolución de su predecesor al hacer referencia a la FP : «Ha transitado desde la filosofía más abstracta a lo práctico y pragmático de la FP. Algo así como el mito de la caverna» de Platón.

Pero el gran capote llegó en la última pregunta... y el micrófono abierto se encargó de sacarlo a la luz. La pregunta era sobre la Lomce y el mandato del Parlamento regional; el destinatario, el consejero (el nuevo, el ya único) de Educación. «Contesto yo», susurró Bayo. Nadie se opuso y lo hizo. Cuando terminó, llegaron las prisas. Que si Consejo de Gobierno; que si foto oficial; que si llevamos mucho rato... La respuesta se quedó en el aire.

Así, Galiana («gracias por la confianza»; «es un reto»; «responsabilidad e ilusión»...) apenas tuvo tiempo a dejar un puñado de titulares. Que no caerá en la autocomplacencia (en cuestiones laborales), que está abierto al diálogo y que tiene claro los principios inspiradores de la Educación: equidad (hacia los menos capaces y, también, hacia los más brillantes); pluralidad; y libertad de elección («no hay dos redes, hay una red única»). Todo eso bien mezclado con un poquito de tecnología, buena dosis de bilingüismo y algo de nuevas pedagogías alumbrarán la educación que persigue Galiana, que tiene su propia fórmula: «Gotas de audacia y gotas de prudencia». No dijo las cantidades, pero sí avisó de que es cosa de todos. Incluidos, en la víspera de la huelga de deberes convocada para todos los fines de semana de noviembre, los padres: «Las familias no deben abdicar de sus funciones en la labor educativa». Dicho queda.

Y llegó el momento de la foto oficial del nuevo Gobierno regional. La lluvia caía en la calle y la mejor opción fue la otra escalera, la interior. La que lleva al despacho presidencial y junto a la que discurre un pasillo que conduce a la parte trasera del Palacete. Cuando los flashes de las cámaras arreciaban sobre el Ejecutivo con Galiana en sus filas, Bayo, sólo y con el abrigo en la mano, recorría por última vez ese pasillo.

Estaba ya fuera de foco.