La Rioja

La sangría de la 232

Mientras el Ministerio de Fomento decide si incluye la ronda sur de Logroño entre sus prioridades; en tanto estudia liberar la AP-68 a través del rescate de una concesión generosamente prorrogada hasta noviembre del 2026; y, en fin, entretanto se decide a darle su espacio a La Rioja en el mapa de las infraestructuras españolas, la carretera nacional 232 se cobraba ayer otra parte de un funesto peaje que en lo que va de siglo suma ya 174 vidas en los poco más de 140 kilómetros con los que esta vía corta transversalmente la región.

Es cierto que el de ayer fue consecuencia de una concatenación de desafortunadas coincidencias, pero igualmente es inobjetable que el resultado final es igualmente lamentable. Una vida es una vida y una media de más de diez al año, más de diez familias destrozadas, es una barbaridad que no deben tolerar ni las administraciones autonómica y locales ni los ciudadanos ni un día más, ni un muerto más.

Urge, pues, que Fomento mueva ficha, que decida y resuelva. Y no hay coyuntura económica que valga para justificar la inacción contra esta sangría.