La Rioja

El Supremo confirma la «sobreabundante» violencia en el crimen de Vara de Rey

Traslado del cadáver de María del Carmen Calderón, asesinada en su domicilio en el número 67 de la calle Vara de Rey, el 17 de febrero del 2014. :: juan marín
Traslado del cadáver de María del Carmen Calderón, asesinada en su domicilio en el número 67 de la calle Vara de Rey, el 17 de febrero del 2014. :: juan marín
  • El Alto Tribunal avala el fallo de la Audiencia y confirma la pena de 21 años y medio de cárcel y la coautoría en el asesinato de Carmen Calderón

La Audiencia Provincial subrayó el pasado mes de febrero la agresividad empleada en el asesinato de Carmen Calderón el 17 de febrero del 2014 y ahora el Tribunal Supremo no sólo confirma la «sobreabundante» violencia empleada contra la mujer, sino que también ratifica la pena de 21 años y medio de cárcel por el que fue bautizado como 'crimen de Vara de Rey'.

El Alto Tribunal se pronuncia así ante el recurso planteado por uno de los acusados, en concreto por Francisco Javier León, alias 'Carapán', que alegó que se había vulnerado su presunción de inocencia. Argumentó entonces que no existían pruebas que acreditasen su participación en la muerte de Carmen Calderón, mientras se encontraba en su domicilio, en el 2º A del número 67 de la calle Vara de Rey de Logroño.

Para revocar el fallo de la Audiencia que le condenó a veintiún años y medio de cárcel -18 de ellos por el asesinato con alevosía y 3 años y seis meses menos un día por robo con violencia en casa habitada en grado de tentativa- Francisco Javier León alegó que la Audiencia no había concretado qué actos llevó a cabo cada uno de los acusados en el asesinato. No obstante, en el recurso no cuestionó su presencia en el lugar de los hechos, ni siquiera que aceptara el plan que le había propuesto el otro condenado, Adrián Velasco, apodado 'el Velas'. Una maquinación que, según alegó al Alto Tribunal, no contemplaba la muerte de la mujer.

No han sido suficientemente convincentes los argumentos del condenado ya que para el Supremo, desde el momento en que León aceptó la idea, también admitió el empleo de la violencia porque «las precauciones tomadas para impedir ser identificados incluían lógicamente la muerte de la víctima, una vez que el plan comprendía la ejecución de los hechos sin ocultar el rostro».

Autoría compartida

En esta misma línea, el fallo del Alto Tribunal señala que «no puede apreciarse que el resultado de muerte fuera un exceso cometido sólo por uno de los dos autores, al margen del plan previsto». Es más, la sentencia incide en que el plan fue asumido por los dos, participando ambos en su ejecución, «aunque no conste quién realizó cada uno de los actos concretos de agresión».

Para la sala segunda del Supremo es indiferente quién propinó los golpes que causaron la muerte a la víctima «pues la responsabilidad alcanza a ambos al ser asumido dicho plan por los dos y al intervenir ambos en su ejecución». Por tanto, «aunque no conste quién realizó cada uno de los actos concretos de la agresión, ambos deben ser considerados responsables». Finalmente, confirma la agravante de alevosía que ya contemplaba el fallo de la Audiencia Provincial porque se trató de un «ataque por sorpresa y a traición». Anularon casi íntegramente las posibilidades de defensa de la víctima «de manera que el resto de la agresión hasta su muerte final se desarrolló en una situación provocada por los propios acusados en la que la víctima no tenía ya ninguna posibilidad de defenderse».

Los hechos que confirma el fallo del Supremo ocurrieron sobre las 15.45 horas del 17 de febrero del 2014. Aquel día, ambos condenados, puestos de acuerdo y después de comprar unos guantes de látex en un supermercado cercano, llamaron a la puerta de Carmen Calderón. La mujer abrió y como conocía a Adrián Velasco, les dejó pasar. En un momento dado, Francisco Javier León la «agarró súbita e inesperadamente» por el cuello o por los hombros de forma que la mujer no podía moverse. Inmediatamente, los dos la llevaron a rastras por el pasillo hasta el dormitorio, y una vez en la habitación 'el Velas' y 'Carapán' la arrojaron con fuerza contra el suelo y «empezaron a desplegar actos dirigidos a acabar con la vida de María del Carmen Calderón». Le golpearon en la cara una vez con mucha fuerza con una pesada figura de escayola de unos treinta centímetros de longitud al tiempo que, y «con la intención de asfixiarla», le cubrieron la cara con la alfombra sobre la que yacía. Seguidamente, le comprimieron con gran fuerza el cuello, el tórax y el abdomen hasta producirle la muerte por asfixia de origen mixta y triple: por sofocación, estrangulación y comprensión toraco-abdominal.

Los condenados fueron detenidos después de que accidentalmente activaran la alarma que había en la vivienda al confundirla con una caja fuerte. Los dos intentaron huir por el balcón de la vivienda contigua y ahí fueron arrestados.