La Rioja

La sonrisa de una batalla triunfal

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Chus, Begoña y María Jesús, en Ramón Óptica, establecimiento colaborador de la AECC. / M. HERREROS

  • Las voluntarias de la AECC de La Rioja, que hoy conmemora el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, señalan el apoyo familiar y social y las ganas de vivir, como las grandes armas

  • Tres riojanas narran su lucha contra el cáncer de mama, un enemigo al que derrotaron

El cáncer de mama se coló en sus vidas para destruirlas pero salió derrotado. Begoña Rodrigues, Chus Acha y María Jesús Barreno son tres mujeres riojanas que vencieron a la cruel enfermedad gracias a sus ganas de vivir y a un arma que consideran fundamental, afrontar la batalla con una sonrisa. Hoy ellas y otras compañeras trasladarán a la sociedad riojana su mensaje de esperanza desde algunas de las mesas informativas que la Asociación Española contra el Cáncer distribuirá por Logroño (Hospital San Pedro, UR, Hotel Gran Vía, avenida de la Paz, García Morato...) con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer de Mama.

Entre agradecimientos a los médicos y a las enfermeras -«porque no te puedes imaginar el tacto que pueden llegar a tener»- y a la asociación, no olvidan algunas demandas y consejos: «Falta mucho por hacer, más investigación, rebajar la edad de los controles preventivos y, sobre todo, concienciar a la sociedad porque la mayoría de la gente no sabe lo que es, oye cáncer y para ellos es muerte y no es así. Hay que tener ganas de vivir y luchar con una sonrisa, esa es la mejor arma», coinciden.

A Begoña el mazazo le llegó muy pronto. «Fue en el 2009, tenía 28 años. Me lo noté yo en la ducha a últimos de agosto, fui al médico de cabecera y los resultados de la biopsia llegaron en septiembre, el 9 del 9 del 2009. Era un tumor malo», recuerda, para añadir que «lo llevas muy mal, es muy duro y en mi caso, además, la enfermedad rompió la pareja en menos de un mes. Gracias a Dios, en enero un amigo mío se convirtió en mi pareja y hasta hoy, desde hace dos años, como mi marido».

«Tienes miedo, claro, a mí me cortó la vida porque me pilló en una edad en la que las personas empiezan a casarse, a ser madres a iniciar una nueva vida. Pierdes mucha gente en el camino, pero también ganas a muchas personas, a las que merecen la pena. Hay gente que se separa de ti porque piensa que les vas a contagiar algo», se lamenta para advertir de que «el apoyo es fundamental y yo lo he tenido; de mi marido, Rubén, que es mi ángel; de mis padres y toda mi familia y de mis amigos y amigas que constantemente me obligaban a salir», se enorgullece. «Afrontas momentos muy duros, pero hoy veo la vida con felicidad, la vivo con más dulzura, me enfado menos... Lo más importante frente a esta enfermedad es sonreír y tener ganas de vivir».

«En mi caso fue en el 2004. Me había hecho una revisión rutinaria en julio y no me encontraron nada, pero en octubre me lo detectaron. No tuve miedo y desde el principio me decidí a luchar; solo quería que me operasen cuanto antes y que comenzasen pronto con el tratamiento», destapa sus recuerdos Chus, que en noviembre se convertirá, junto a Begoña, en voluntaria testimonial para dar su apoyo a otras mujeres en el Hospital San Pedro. Frente a esto tienes que tener ganas de vivir y de luchar. Yo lo hice y hoy, casi 12 años después, tienes miedos por si vuelve a salir, pero ves la vida de otra manera porque la bebes a tragos grandes. Hoy sabría cómo volver a enfrentarme y siempre digo que si le tienen que dar un cáncer a alguien de mi familia que me lo den a mí otra vez».

El mismo golpe recibió María Jesús, en el 2009, con 32 años. «Justo un año después de haberme casado», recuerda, para admitir que «te cambia la vida totalmente, dejas de darle importancia a tonterías y valoras lo que tienes, a los tuyos, y en mi caso, desde hace tres años, a mi hijo».