La Rioja

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

Mitin del PSOE en Arnedo en 1991. Aparecen León Quiñones, Martínez Sanjuán, Jiménez Velilla y Saénz Cosculluela.
Mitin del PSOE en Arnedo en 1991. Aparecen León Quiñones, Martínez Sanjuán, Jiménez Velilla y Saénz Cosculluela.

Los tiempos están cambiando. Como una especie de homenaje tácito al nuevo premio Nobel, el PSOE escenifica estos días una compleja mudanza desde la tradición a la nueva política. Desde la ortodoxia al comité central propia de sus queridos hermanos del PCE, donde quiera que estén, hasta la más pura heterodoxia. Desmelenados, los antiguos alevines que se destetaron en la obediencia a la cúpula (recién adquirido el carné de las Juventudes en los ya remotos fuegos de campamento) se rebelan hoy contra los mandamientos de la gestora. El aparato, ay, tampoco es ya lo que era.

Y el primero que lo sabe es quien lo comandaba hasta el infausto sábado de autos en que el PSOE negó por tres veces la sacrosanta urna: César Luena fracasó en su intento de proteger a su jefe de quienes más le quieren y una vez apartado de la primera línea de la política nacional aplica el manual de la democracia interna. A ver si esta vez la dichosa urna le da la razón; al menos, en La Rioja dispone de aquello que reclamaba en Ferraz: fidelidad a los principios. Lealtad a su persona. Y en La Rioja suma cinco votos a favor del no, que pueden leerse como un pagaré en diferido a Pedro Sánchez a la salud de los viejos tiempos o endosarse en el debe de esa Susana Díaz destinataria del desprecio tan cordial que todo partido suele dispensar a los suyos.

Sí, los tiempos están cambiando. La delegación riojana que acudirá al cónclave decisivo en Madrid será esta vez un bloque monolítico, donde no cabe la discrepancia sobre la línea oficial: el no a Rajoy, curiosamente, ha unido al sector oficial con la disidencia, puesto que los críticos se alineaban en La Rioja más a la izquierda que la propia dirección. Lo prueba el debate vivido en el seno de la asamblea de Logroño, donde se alcanzó este tipo de consensos a los que nos conduce la melancolía: estamos de acuerdo en estar de acuerdo, compañeros. Ese fue el mensaje predominante en aquella reunión: un eslogan con pinta de hastag, eso del no es no, que sin embargo puede también travestirse. Sí, los tiempos cambian: una negativa en el comité federal a apoyar al PP de Correa, Bárcenas y resto de cofradía de la Gürtel... se puede convertir en una abstención en el Congreso si Luena acaba acatando lo que dictamine esa cúpula ante la que siempre prometió lealtad.

Ya lo decía Dylan, en efecto: los tiempos están cambiando. Pero, como advertía el bardo de Duluth en la misma canción, también hay posibilidades «que no vendrán otra vez».