La Rioja

CUANDO NO QUIERES OLVIDAR

Parece que las cuentas empiezan a salir pero un día llega Cáritas y te pega un bofetón que te da de bruces con la realidad. Echas la vista atrás y recuerdas decenas de reportajes que has escrito sobre la crisis. Te sientes obligada a recordar sus caras, sus nombres, pero tu memoria ha hecho 'reseteo'. Menos mal que la conciencia no te ha permitido borrar sus historias.

Recuerdo su mirada y su larga melena morena. Vivía con toda su familia en una casa sin luz. Recuerdo un frigorífico sin vida, un ataúd blanco que sólo servía para guardar trastos y las velas que compré para poder hacer la foto. No pude dormir. Sería portada al día siguiente. Confío en que ella no comprase el periódico. También la recuerdo a ella. Jugaba en un salón vacío. Se quedó mirando unas muñecas que mis hijas habían olvidado en mi bolso. Y también a ella, que quería volver a su país, no podía más, necesitaba ver a su madre. Un tratamiento de cáncer le desaconsejaba el viaje. Nunca más volvió.

Luego, como en el poema de Brecht, llegaron los de aquí. Llegó Rosario, que cobraba poco más de 400 euros, o Vanesa y su hijo que llevaban tres meses comiendo de San Vicente de Paul. Llegaron más niños. Ellos nunca hablan, ni siquiera salen aquí, pero su mirada te traspasa el alma. Llegaron tantos. que una ni puede ni quiere olvidar.