La Rioja

Mal año de setas

Mal año de setas
/ j.e.
  • La falta de lluvias apaga el inicio de la campaña micológica y resta ingresos a los pueblos seteros

  • Municipios como Villoslada, que el pasado año obtuvo más de 4.000 euros por el recurso, temen que no cubrirán la tasa por acotar si no arranca la temporada

Al menos tres semanas de retraso encadena ya la campaña micológica en La Rioja, ante la ausencia de precipitaciones (hasta el miércoles hacía tiempo que no llovía en la región) durante un verano seco y un inicio del otoño por ahora tampoco muy húmedo.

Para estas fechas, en el 2015 los municipios seteros riojanos ya estaban recibiendo a aficionados a la micología y, en las localidades en las que hay que retirar permisos para recolectar, también ingresando dinero por este concepto.

En La Rioja cuentan con terrenos acotados Nestares, Villoslada de Cameros, Lumbreras, Ortigosa de Cameros, El Rasillo, Igea (no requiere la obtención de una autorización, pero parte está reservada a una sociedad micológica) y Sotés (exclusivamente vecinal). Los de Cornago y Ausejo son de uso particular.

Villoslada de Cameros, junto a Lumbreras (municipio con el que conforma el Parque Natural Sierra de Cebollera), constituyó una de las localidades que, partiendo del decreto regional, aprobó en el 2015 una normativa propia para regular la recolección de setas y hongos en determinados espacios de su término. En virtud de la misma, estableció la obligación de retirar un permiso que, a cambio de cinco euros, autorizaba a recoger hasta seis kilos por persona y jornada.

Más que por el aporte económico, el alcalde villosladense, Julio Elías, señala que la ordenanza se acordó para «controlar la llegada de cuadrillas» que «invadían» el monte y las pistas de acceso, arrasaban con este recurso y ensuciaban la zona. «Sufríamos un 'efecto llamada', ya que Soria estaba acotado y algunas pistas de otros municipios de Cameros también. Así que venían aquí generando muchos problemas en un entorno que, además, es parque natural», subraya.

La norma puso freno a la afluencia de estas personas que no respetaban el monte y proporcionó unos ingresos a las arcas municipales de entre 4.000 y 5.000 euros. Indica que esta cifra, en un presupuesto que suele rondar los 500.000 euros, representa una mínima parte. «El Ayuntamiento de Villoslada ni vive ni pretende vivir de los hongos», insiste, ya que la localidad percibe más a través de la madera, los pastos o el IBI. No obstante, el que a estas alturas la temporada ni tan siquiera se haya iniciado conlleva que «este año no vamos a librar ni las tasas que hay que pagar a Medio Natural por acotar», del orden de unos 1.000 euros.

En cualquier caso, remarca que, más que el Consistorio, la falta de amantes de las setas y los hongos «la habrán notado los restaurantes y las tiendas de alimentación».

«Las setas constituyen un aprovechamiento que si no se coge, se pierde; pero no es un negocio», coincide el primer edil de Lumbreras, Norberto Martínez. Este municipio obtuvo entre 2.500 y 3.000 euros por este recurso en el 2015 y este año aún no está haciendo 'caja'.