La Rioja

La diócesis acomete en el Seminario la ampliación del hogar sacerdotal

Palas y contenedores para retirar la maleza y alisar el terreno, en el recinto del Seminario.
Palas y contenedores para retirar la maleza y alisar el terreno, en el recinto del Seminario. / Miguel Herreros
  • El obispado reforma un antiguo pabellón sin uso dentro del recinto diocesano para construir 20 habitaciones adaptadas

Los vecinos de avenida de la Paz, casi en la frontera con la carretera de la circunvalación, se extrañaban estos días de la ruidosa animación que reinaba en el habitualmente silencioso, umbrío y pacífico recinto del Seminario Diocesano. Excavadoras, contenedores y palas se afanaban en allanar y limpiar de vegetación una amplia parcela dentro de los muretes que delimitan la propiedad episcopal.

El movimiento de maquinaria responde al intento de evitar males mayores. «Estamos actuando en la zona de las huertas, que estaba llena de maleza -explica el ecónomo diocesano, Alberto Díaz Pereira- y eso podía ser peligroso». Sobre todo para evitar incendios (una colilla mal apagada y arrojada al suelo podía desencadenar un siniestro considerable), el obispado ha decidido limpiar y alisar una parte importante del terreno que ocupa el Seminario.

Pero no es la única obra que está acometiendo el obispado de La Rioja. En estos días se está reformando un antiguo pabellón dentro del recinto, que estaba sin uso, para convertirlo en una extensión del hogar sacerdotal. El proyecto comprende la habilitación de 20 nuevas habitaciones, con todos los requisitos geriátricos, para hospedar a los curas jubilados. «No era una obra de perentoria necesidad todavía, pero hemos decidido acometerla a la vista del envejecimiento de nuestros sacerdotes», explica Díaz Pereira. El antiguo hogar sacerdotal, que seguirá en funcionamiento, ocupa un edificio de tres cuerpos que fue construido vecino al Seminario Diocesano en el año 1969. Lleva la firma del arquitecto logroñés Gerardo Cuadra. En la actualidad, tiene unas 45 habitaciones disponibles, aunque no todas se ocupan de continuo; algunas se dejan libres para que puedan ser utilizadas por aquellos sacerdotes que deben bajar a Logroño para realizar diversas gestiones y buscan acomodo por uno o dos días.

Las obras de adaptación del nuevo pabellón finalizarán, si se cumplen las previsiones, a final de año, aunque el presupuesto total no está aún cerrado. «Se trata de una obra menor, no de una construcción nueva -puntualiza Díaz Pereira-, porque entendemos que la vamos a necesitar en un futuro muy próximo».