La Rioja

Un asentamiento de ida y vuelta

Un asentamiento de ida y vuelta
/ Juan Marín
  • El entorno de la estación de autobuses de Logroño, como cada vendimia, se convierte en hogar improvisado de temporeros

  • Vecinos del barrio ya han expresado su malestar ante el estado con que amanecen calles y plazas. «Es un campamento en pleno centro», protestan

Sería la otra cara de la situación que vive Logroño, concretamente los alrededores de la estación de autobuses, cada vendimia... Temporeros durmiendo al raso durante la noche -independientemente de las plazas que se habiliten dentro del dispositivo especial de atención organizado desde la Mesa contra la Pobreza del Ayuntamiento de Logroño- y un amanecer en el que vecinos y negocios, por muy comprensivos que traten de mostrarse, siempre encuentran motivos para la queja, centradas en su mayoría en la suciedad que las 'concentraciones' dejan aun sabiendo que es un «drama a pequeña escala».

El entorno de la vieja terminal logroñesa, de Vara de Rey a Belchite y de avenida de España a Pío XII, se convierte cada año en lugar de estancia durante el día y en improvisado hogar durante la noche para decenas de temporeros atraídos durante más de un mes por la campaña de recogida de la uva. El trabajo, sin embargo, es el que es y el resultado son los grupos reunidos aquí y allá tratando de matar el tiempo entre montones de colchones, cartones y maletas.

«Es un campamento en pleno centro», explican propietarios del pasaje de Vara de Rey, lugar habitual de pernoctación. Vecinos del barrio ya han expresado por diferentes vías su malestar ante el estado que presentan calles y plazas como la de la estación, la de la Alhóndiga y la de los Derechos Humanos. Y más con un colegio y un centro de salud cerca.

Llamadas al 010, comunicaciones más o menos oficiales con la Administración local y, este año, protestas en el Teléfono del Lector y en el WhatsApp de Diario LA RIOJA. «Al igual que en su día hubo asentamientos como el de Bañares, actualmente en Logroño se da algo similar en torno a la estación... ni los unos ni los otros se quieren mover pues las pocas posibilidades de trabajo pasan por quedarse ahí, que es como una especie de punto de contratación», explica el concejal de Medio Ambiente, Jesús Ruiz Tutor.

Desde el Ayuntamiento se insiste en que los problemas y las quejas vecinales son las normales y que desde la Administración se han ido aumentando los recursos para la acogida y los servicios destinados a mantener la zona dentro de un orden. Se refuerza la limpieza, pero situaciones como las del pasaje, según explica, «pasan por su cierre al ser de propiedad privada porque nosotros no podemos entrar». Vecinos del pasaje, por su parte, han expresado su hartazgo por una situación que se prolonga y que la Administración, ahora que la vendimia se acerca a su fin, entiende que es momento de abordar.