La Rioja

El edificio inteligente

El edificio inteligente

Logroño. Montserrat Arrufat y Mónica Farrán son las responsables de que el edificio de la UNIR luzca como luce. Ellas vieron que el rancio diseño de Fernández Mueblistas escondía muchas posibilidades en los 5.200 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas. El resultado ha sido un inmueble inteligente que alberga las funcionalidades más avanzadas para permitir la máxima habitabilidad a los trabajadores y que desarrollen su labor en las mejores condiciones.

Y la domótica es el particular ce-rebro de la sede de la UNIR y que permite una gestión global y cen-tralizada de la luz diurna con apro-vechamiento de entrada de la luz natural, de la calidad del aire inte-rior y de la climatización zonifica-da. A ello se suma, explicaron las arquitectas, una gestión de even-tos y alarmas personalizadas, una capacidad de gobernar el edificio mediante escenas y programacio-nes horarias, un control eficiente de recursos y consumos energéti-cos y la distribución por todo el edificio de sensores y actuadores.

Para que esa transformación sea hoy una realidad, han sido necesarios 4,5 millones de euros en una obra en la que se ha reciclado y aprovechado parte de la construc-ción y se ha dispuesto, según las arquitectas, una «piel» de edificio basada en el máximo aprovecha-miento de la luz natural.

En la planta inferior se encuentra el Aula Magna, un espacio polivalente que ofrece múltiples alternativas.