La Rioja

Trabajo y solidaridad en Sudáfrica

Carlos Jiménez está viviendo una gran experiencia en Sudáfrica. :: l. r.
Carlos Jiménez está viviendo una gran experiencia en Sudáfrica. :: l. r.
  • Carlos JiménezLogroñés en Johannesburg

Allí donde Iniesta dio el Mundial a la selección española, vive desde mayo del año pasado un riojano. Carlos Jiménez se trasladó a Johannesburg por motivos laborales y en la ciudad sudafricana ha empezado una nueva etapa de vida en la que compagina el trabajo con la solidaridad y el ocio.

El joven logroñés trabaja como controller financiero de una constructora española, que está desarrollando varios proyectos en la zona. Pero además hace poco se incorporó a la ONG 'Communities for Development'. «La creó un amigo y la labor principal es dar soporte a una de las zonas más rurales de Uganda para que puedan desarrollar negocios propios», explica. «De hecho, no hace mucho lanzamos una campaña de marketing que está teniendo mucho éxito y en la que comparamos Silicon Valley con Bulambuli Valley (Uganda)», añade.

Jiménez, que anteriormente estuvo viviendo durante dos años en Santa Mónica (California), y al que una lesión le obligó a dejar su prometedora carrera futbolística, reconoce que la vida en Sudáfrica es muy diferente a la española. «Aquí las distancias son muy grandes y eso te obliga a pasar todo el día en el coche, porque la seguridad tampoco invita a pasear por las calles», reconoce. «Aun así, al tener un clima muy bueno, existe mucha cultura de mercados al aire libre, conciertos y festivales», apostilla.

Aparte, esta experiencia le está permitiendo al logroñés viajar por parte del continente africano. «Hace poco hice un viaje a Namibia, que fue espectacular, pero todavía me quedan muchos por hacer, entre ellos uno por el Kilimanjaro, el Serengueti y Uganda, que está planeado para agosto del año que viene», cuenta. Además, la posibilidad de ver animales de cerca en su hábitat natural es otro de los puntos fuertes del país. «Hace poco nos visitaron unos muy buenos amigos y estuvimos hora y media viendo cómo cazaba una manada de leones y leonas; fue algo único», asegura.

Las palabras de Jiménez demuestran su buena adaptación a Sudáfrica, aunque reconoce que echa de menos Logroño. «Suena a clasicazo, pero no poder ir a La Laurel a tomar unos pinchos me mata», admite. «Los que me conocen saben que al menos me tomo dos 'champis' (nunca jamás uno) y si puedo engañar a alguien para invitarle a otro, mejor», bromea.

La falta de contacto con la familia es otro de los puntos más negativos de vivir fuera. «Sé que mis hermanos lo están pasando genial con mis sobrinos y me da pena perderme sus historietas, pero con Whatsapp y Skype se me hace más llevadero», afirma el riojano, que asegura que en algún momento regresará a Logroño. «¿Cuándo? No lo sé, pero sí que es seguro que estas Navidades me comeré todos los 'champis' que no me he podido tomar este año», remata.