La Rioja

La Rioja es la primera región en tratar la hepatitis C a todos los presos infectados

Imagen del centro penitenciario de Logroño, donde están siendo tratados con los nuevos fármacos todos los internos infectados de hepatitis C.
Imagen del centro penitenciario de Logroño, donde están siendo tratados con los nuevos fármacos todos los internos infectados de hepatitis C. / justo rodríguez
  • El 100% de los reclusos que iniciaron la terapia en diciembre están libres del virus y los que comenzaron en agosto siguen en tratamiento

Con la aparición a partir del 2012 de los antivirales de acción directa de primera generación La Rioja se embarcó en la cruzada de erradicar la hepatitis C en la comunidad, incluso le puso fecha de caducidad, el 2025. Para entonces, la jefa de la sección de Aparato Digestivo del Hospital San Pedro, Begoña Sacristán, calculaba que esta enfermedad sería cosa del pasado.

Un cóctel de nuevos fármacos, primero -como boceprevir o telaprevir en combinación con interferón y ribavirina- la aparición de Simeprevir, Sovaldi y Daclastavir, después, y de otros como Harvoni y el Exviera viekirax, de tercera generación, están favoreciendo la desaparición de una enfermedad que siempre ha tenido una importante presencia entre la población reclusa y que también aquí, tras los muros del centro penitenciario de Logroño, tiene los días contados.

De hecho, La Rioja es la primera comunidad de España en tratar a todos los internos que están infectados de hepatitis C. En noviembre del 2015, a la vista del importante despliegue que conllevaba trasladar a un recluso para ser tratado en consulta y con el objetivo de agilizar la atención a estos pacientes, tres especialistas del equipo de Digestivo del Hospital San Pedro, con Begoña Sacristán a la cabeza, se desplazaron al centro penitenciario. Lo hicieron tras mantener varias conversaciones con Belén González, jefa del equipo médico de la cárcel, y con el objetivo de prescribir el tratamiento adecuado. Antes, debían hacer una valoración de cada uno de los enfermos realizando 'in situ' una medida del grado de fibrosos y ecografía abdominal.

La terapia prescrita fue sometida a la autorización de la subdirección general de Sanidad Penitenciaria del Ministerio del Interior y en diciembre comenzaron a recibir los fármacos de tercera generación, Harvoni y Exviera Viekirax, 23 reclusos -todos los que había en ese momento con hepatitis C- de los más de 300 que hay en el centro. Como los internos no pueden tener medicamentos en sus celdas, sino que deben suministrárselos en la enfermería del centro, «la adherencia al tratamiento es del 100%», explica Sacristán.

Todos los reclusos que participaron en la primera hornada de tratamientos lo finalizaron satisfactoriamente, es decir, estaban libres del virus. Tal es el éxito que, según explica Sacristán, habría llegado a oídos de presos de otras cárceles que ya empiezan a solicitar su traslado a la capital riojana.

Dado el continuo movimiento de la población reclusa, presos nuevos que entran y otros procedentes de centros próximos, en agosto pasado, siguiendo el plan de desplazamiento periódico establecido entre Salud y el equipo médico de la cárcel, facultativos de Digestivo regresaron para valorar a los nuevos infectados. A partir de entonces seis internos comenzaron un tratamiento que se prolonga durante tres meses. ¿El resultado? Todavía es incierto, pero Sacristán confía en que, al igual que los internos tratados anteriormente, estén libres del virus una vez finalizada una terapia, que tiene una tasa de éxito del 97%.

Todos los reclusos, en cuanto ingresan en prisión, son sometidos a un chequeo médico y a una analítica general para detectar enfermedades infecciosas como hepatitis, HIV y sífilis. Y aquellos que tienen por delante una larga estancia en prisión son sometidos a controles periódicos porque, al ser población de riesgo, pueden reinfectarse de hepatitis C cuando salen de permiso si, por ejemplo, consumen droga por vía parental. Por tanto, «aunque les curemos ahora, pueden volver a sufrir esta enfermedad», detalla la jefa de Digestivo.

Precisamente, el talón de Aquiles de la hepatitis C, a diferencia de lo que ocurre con la A y la B, es que no deja inmunidad frente a una posible reinfección. «Te puedes infectar con otro genotipo diferente, el virus es tan polimorfo que no deja anticuerpos para bloquear otra infección», matiza.

Inicialmente, uno de los principales escollos del tratamiento era su elevado precio, que en La Rioja oscilaba entre los 16.000 y los 18.000 euros por paciente. Las negociaciones entre las farmacéuticas y las comunidades, amén de la repentina aparición de nuevas fórmulas casi milagro -el próximo mes se espera una nueva molécula- rebajaron su precio notablemente.

En el conjunto de la región, 743 pacientes han siso tratados con los fármacos de tercera generación. De hecho, La Rioja es la comunidad con el porcentaje de inicio de tratamiento más elevado. Sólo quedarían pendientes pacientes a los que se les están efectuando las pruebas clínicas habituales y aquellos a los que, fundamental por motivos médicos, se les debe retrasar el tratamiento.