La Rioja

La CPAR pide más obra pública y vincula la salida de la crisis al repunte del ladrillo

Del Rey y Juan Ramón Liébana, ayer en rueda de prensa. :: m.herreros
Del Rey y Juan Ramón Liébana, ayer en rueda de prensa. :: m.herreros
  • Carlos del Rey traza en La Rioja un escenario similar al nacional y apunta que «la creación de empleo pasa por la recuperación de la construcción»

La Asociación de Empresarios de Construcción, Promoción y Afines de La Rioja (CPAR) lo tiene claro: si el sector del ladrillo no repunta, nada ni nadie lo hará. Esa fue una de las conclusiones que puso ayer sobre la mesa el presidente de la CPAR, Carlos del Rey, en una rueda de prensa en la que hizo suyos los datos y apuntes del informe del Consejo Económico y Social (CES) sobre el papel de la construcción en el crecimiento económico nacional cuyos datos, defendió ante los medios, «son muy similares a los de La Rioja».

Por eso, además de poner sobre la mesa la importancia que atribuyen a su sector en el contexto económico nacional y regional, Del Rey también defendió como máximo responsable de la patronal riojana de la construcción, las líneas de trabajo que, entiende el informe de la CES, son «oportunidades para reactivar el sector» y que, mayoritariamente, pasan por fomentar la inversión pública en infraestructuras. En ese sentido Del Rey hizo referencia a las de transportes (sobre todo en ferrocarril), logísticas, redes secundarias y accesibilidad y movilidad urbana. De igual manera hizo referencia a las infraestructuras para la sociedad de la información, de producción, transporte y almacenamiento de energía, hídricas...

Además, el presidente de la CPAR también incluyó la eficiencia energética como uno de los nichos de la recuperación y recordó que 13,6 millones de viviendas no cumplen las exigencias mínimas de ahorro de energía y que las administraciones públicas deben adaptar sus edificios para lograr un consumo «casi nulo» antes de enero del 2018.

Entre las demandas, Del Rey también apuntó que «el informe del CES alude a la contratación pública y la morosidad de las administraciones mediante el control de ofertas excesivamente bajas respecto al precio de licitación o de ofertas temerarias». Además planteó la posibilidad de liquidar deudas tributarias con el Estado mediante la dación en pago de créditos vencidos y potenciar la adjudicación de contratos de obra pública a las pymes».

En su análisis, el máximo responsable de la CPAR expuso que el informe «huye del enfoque detestable, demagógico e incierto de que de todo tiene la culpa el ladrillo y analiza el papel de la construcción desde una triple perspectiva: de la competitividad, de la cohesión social y de la calidad de vida. El informe destaca que la construcción es un sector determinante para la cohesión social y la calidad de vida de los ciudadanos, además de para la competitividad de las empresas, su evolución es decisiva para otras actividades que dependen de las demandas inducidas por el crecimiento del sector», defendió Del Rey. En esa línea argumentó que «la recuperación del empleo va a pasar por la recuperación del empleo en la construcción». Según los datos que aportó, en el agregado nacional la construcción sumaba 2,6 millones de empleados en el año 2008 que, a finales del 2014, eran 1,1 millones. La construcción riojana ha pasado de 13.000 trabajadores directos (2008) a 3.070 (2015).

Del Rey explicó que los datos del informe defienden la necesidad de que «en el largo plazo, la actividad del sector se sitúe en torno al 7 y el 9 por ciento del valor agregado bruto (VAB) y entre el 7,5 y el 10,5 por ciento del empleo», ya que en esa situación la construcción sería un motor económico gracias a «su efecto de empuje o multiplicador» -generación de inversión adicional en el resto de la economía- y al «efecto de arrastre» -la demanda de productos y empleos en otras ramas de actividad para llevar a cabo su producción y satisfacer su propia demanda final-.

En ese sentido, en la región, valoró Del Rey, la construcción supone «sobre el 6% en el Producto Interior Bruto de La Rioja», mientras que el empleo vinculado al ladrillo se situaría en la horquilla del 6 al 7 por ciento.