La Rioja

Lo que usted no sabe puede arruinarle

Lo que usted no sabe puede arruinarle
  • Los españoles tenemos un déficit de educación financiera. Y no, no es un lujo: la ignorancia puede costar muy cara

Se supone que uno va por la vida suficientemente informado. Eso que se llama «cultura general» es, en realidad, como una especie de manual de instrucciones que nos guía en el día a día. Y así, sabemos (o deberíamos) lo 'suficiente' de temas de alimentación, salud, legislación... Pero hay asuntos que, sin embargo, están tradicionalmente lejos de las preocupaciones de los consumidores. No es que no sepamos del asunto: es que ni siquiera nos importa.

La crisis de los últimos años ha hecho muy palpable, por ejemplo, que el español está casi totalmente pez en cuestiones financieras. Y ese es un déficit crucial. «Tenemos que tener una base muy importante, y el consumidor medio no lo sabe». Lo dice Martín Torres Gaviria, miembro de la European Financial Planning Association, y habitual en estas páginas con su sección 'Finanzas de andar por casa'. Torres alerta de la peligrosa falta de conocimientos básicos financieros en el público en general. Y de que eso, en un entorno en el que hay que elegir casi cada día, nos hace muy vulnerables. «Hay que tener una base financiera para tomar decisiones», alerta.

¿Cómo se hace eso? Quizá el primer paso, explica, sea reconocer qué nos falta. «Lo más importante es saber lo que no sabes. Cuando crees que lo sabes todo, es cuando no tienes ni idea». Y luego, ir paso a paso: de lo más básico, a lo más complejo. Así pues, ¿qué debe aprender un consumidor interesado? Torres Gaviria da algunas sugerencias.

- Calcular sus flujos: saber lo que entra en casa y lo que sale. Parece evidente, pero mucha gente tiene sólo una idea aproximada... que a veces es distorsionada. Haga números y póngalos negro sobre blanco.

- Conocer sus necesidades: Martín Torres lo llama «analizar el origen de las necesidades financieras». Es decir, qué necesito (casa, coche, otros gastos...) y cómo voy a pagarlo. Y diferenciar entre deuda y déficit: si con tus entradas no puedes pagar tus deudas, tienes un gran problema. «Tener deudas es normal, pero tener déficit te arruina».

- Cuál es su traje. Cada uno tenemos un perfil ahorrador: muy conservador, conservador, moderado o audaz. Saber en qué perfil nos sentimos cómodos debería determinar por ejemplo qué porcentaje dedicamos a inversiones con más riesgo (bolsa) y qué porcentaje a otras con más seguridad. Porque, dice Torres, «no hay un traje para todos». Siempre, eso sí, teniendo en cuenta que...

- Riesgo y rentabilidad van unidos. Este concepto es la piedra angular de la inversión. Muy sencillo de decir, en realidad: lo más rentable es más arriesgado, lo más seguro es menos rentable. Pero olvidamos continuamente algo tan simple, como demuestran casos como los de las preferentes, Afinsa, Rumasa, Fórum Filatélico... «Nos cogen con el gancho de la rentabilidad, pero no analizamos el riesgo», advierte Torres. «Si todo el mercado ofrece un 2% y de repente alguien te da un 8% y te dice que no hay riesgo... algo falla». «No hace falta ser un gurú, hace falta ser racional. Y como se dice en La Rioja, no se puede tener la cuba llena y la suegra borracha», explica. «Es difícil que la gente tenga responsabilidad si no sabe lo que está haciendo, pero lo que no podemos es querer ir luego al Estado para que entre todos me paguen por haber sido irresponsable».

- Entienda... o huya. Warren Buffett es el inversor más famoso (y rico) de nuestro tiempo. Y una frase suya es lapidaria: «No compro ningún producto que no entiendo». Y, advierte Martín Torres, «lo estamos haciendo». El caso más paradigmático es el de las preferentes, pero la complejidad de los productos de inversión es creciente, y peligrosa. «La gente no los entiende, pero es que muchas veces quienes los venden tampoco». El consejo es simple: «Cuando vaya a contratar un producto pregunte, pregunte y vuelva a preguntar. Y no contrate si no lo ha entendido del todo».

- Conozca el mercado. La gama de productos financieros es ancha y profunda. «Saber lo que hay no es moco de pavo», reconoce Torres. Pero deberíamos estar familiarizados con conceptos como TAE, euríbor, volatilidad, prima de riesgo... Porque nos afectan día a día.

- Se trata de ahorrar. Al final, toda la educación financiera va de lo mismo: el ahorro. Hace unos años, la firma Blackwater, una de las mayores gestoras de fondos, preguntó a inversores de todo el mundo qué consejo le daría a su yo de veinte años, si es que pudiera encontrárselo por la calle. La respuesta más votada fue, con diferencia, «ahorra más».

- Con la bolsa, ojo. Si uno se acerca a la bolsa, según Torres, hay algunos conceptos básicos que muchas veces se olvidan. Por ejemplo, que «No hay métodos milagrosos». Que una inversión responsable debería basarse «en valores sólidos y que den dividendos». Y, quizá lo más importante: «Hay que invertir sólo lo que no nos haga falta, para que no debamos vender por necesidad y acabar perdiendo mucho dinero».