La Rioja

«Tuve que volver a aprender a andar»

«Tuve que volver a aprender a andar»
  • José Luis Pérez Ardanaz no ha perdido el humor pese a que en mayo del 2004 un ictus le dejó «averiado»

No ha perdido el humor pese a que en mayo del 2004 un ictus le dejó «averiado». José Luis Pérez Ardanaz, que hoy tiene 60 años, acababa de regresar a casa después de pasar la tarde en casa de unos amigos viendo una corrida de toros de la Feria de San Isidro de Madrid, de comprar un saco de patatas en un almacén y de recorrer varios kilómetros para ver las obras cómo iba a quedar la reforma de toda la zona de Gonzalo de Berceo. «Diez minutos antes había aparcado el coche y estaba en el sofá hablando con mi mujer sobre el recorrido que había hecho. Yo no me enteré de nada hasta que me dijo que estaba hablando mal y con la boca torcida y ya no oí más porque me desplomé en el sofá. Cuando desperté estaba en una cama en el Hospital San Pedro y me di cuenta de que no podía mover el brazo izquierdo ni andar.

Yo había tenido un infarto de miocardio en enero, pero me había recuperado normalmente y estaba fenomenal hasta que sin ningún aviso llegó el ictus.

Estuve en silla de ruedas más de seis meses porque me tuvieron que volver a enseñar a andar.

Hoy, doce años después, no puedo mover el brazo izquierdo ni el pie derecho y eso es lo que peor llevo, el no haber podido volver a llevar mi coche, yo que empecé a conducir antes de que construyesen las carreteras. Me da rabia, pero, a la vez, sé que es imposible. Al habla me afectó solo al principio y la recuperé enseguida, pero he perdido muchas facultades de memoria y gran parte de la visión en el ojo izquierdo, lo que me imposibilitó seguir con mi trabajo de electrónico en un servicio técnico.

Aquí en Aspace he recuperado muchísimo porque hemos trabajado continuamente la memoria. Aunque todos los días machaco a éste (se señala la cabeza en referencia al cerebro) y vengo al centro ocupacional de Aspace, al futuro no miro mucho, porque hasta aquí he llegado y a partir de ahora no sé...», concluye, no sin olvidar un último mensaje clave: «El apoyo familiar y el de los amigos ha sido fundamental».