La Rioja

Cuota o tiempo

Una fría mañana de invierno dos niños patinaban sobre la superficie de un lago helado. Hacían carreras, quiebros, bucles picados, aterrizajes, caídas y revolcones; en definitiva, eran felices y estaban ajenos a la oscura y gélida mañana. Pero de repente el hielo se resquebrajó y uno de los niños cayó a las frías aguas del lago quedando atrapado bajo una enorme capa de hielo.

Mientras no terminamos de pagar el préstamo, generalmente el de la vivienda, también nos sentimos como atrapados bajo una losa de hielo e inmersos en un caudal de agua fría, de tal manera que si no salimos morimos ahogados o congelados. Una cosa tenemos segura, morimos. Cuando solicitamos un préstamo, da igual qué finalidad le vayamos a dar, lo primero que tenemos que mirar, además de intentar conseguir el más económico del mercado, es si vamos a ser capaces de pagar las cuotas resultantes. Se preguntarán, y eso ¿cómo lo sabemos? Pues hay un cálculo fácil. Las cuotas de los préstamos que tengan en su unidad familiar (hogar) no deben de superar el 35% de sus ingresos. Les aseguro que si se atienen a este límite y sus ingresos no disminuyen podrán hacer frente a sus compromisos financieros sin ningún sobresalto.

A lo largo de la vida del préstamo puede que llegue un momento que por diferentes razones, como haber disminuido los gastos, haber recibido una herencia, haberle tocado la lotería o por los motivos que sea… se dispone de dinero extra. Y decidimos que esa liquidez la vamos a utilizar para amortizar el préstamo, pero la cuestión es: disminuimos cuota o tiempo. ¿Qué es mejor? Para empezar a analizar tenemos que partir de la base que el cuadro de amortización que se genera en el préstamo está basado en el sistema francés.

Las primeras cuotas son casi todo intereses. Un préstamo de trescientos mil euros a treinta años al 3% su primera cuota de 1.271,57€ son 760,42€ de intereses y la última del mismo importe, si el interés no ha variado, solo 3,20€ son de intereses, el resto amortización. Partiendo de este conocimiento, lo lógico es reducir tiempo y así eliminamos tener que pagar muchísimos intereses. Por otra parte, si disminuimos cuota ese dinero que ya no pagamos de cuota podemos reinvertirlo y sacarle una rentabilidad financiera. Todo dependerá de cómo estén los intereses de los préstamos y de los productos de ahorro. Me temo que el diferencial siempre estará a favor de la banca. Además tenemos que tener en cuenta la desgravación fiscal si se trata de un préstamo de adquisición de vivienda, que no será la misma para cada caso. Después de leer todo este lío el lector se preguntará, pero ¿qué es mejor, disminuir cuota o reducir tiempo? La respuesta es que yo siempre he disminuido tiempo, usted… eche números.

El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, cogió una piedra y golpeó con todas sus fuerzas hasta que logró romper la gruesa capa helada, agarró a su amigo y lo salvó. Cuando llegaron los bomberos dijeron que era imposible que aquel niño hubiese podido romper el hielo. Un anciano del lugar les dijo que él sabía cómo lo había hecho. Le preguntaron que cómo lo hizo y él les contestó: no había nadie para decirle que no lo podía hacer.