La Rioja

Lecturas a pie de calle

Los primeros curiosos se pasaron ayer por la mañana por los stands del Espolón. :: Díaz uriel
Los primeros curiosos se pasaron ayer por la mañana por los stands del Espolón. :: Díaz uriel
  • La Feria del Libro Antiguo de Logroño reúne a 19 librerías

Cuentan los libreros que la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Logroño constituye una de las «importantes» del otoño, junto a las de Pamplona, Salamanca y León. Sólo puede entenderse así que las 19 librerías que ayer subieron la persiana de su stand en la inauguración de la 36ª edición de la cita repitan y muchas encadenen décadas acudiendo a la capital riojana por estas fechas.

Este año llegan desde diferentes puntos del país -Barcelona, Valencia, León, Valladolid, Madrid, Burgos, Alicante...- y, por supuesto, de La Rioja y exhiben unas expectativas «altísimas». «Si el tiempo ayuda, la de Logroño es una buena feria», afirmaba ayer Ángeles Sancha, de la librería homónima logroñesa.

A mediodía, la concejal de Cultura, Pilar Montes, y el secretario de la Asociación de Librerías de la FER, David Ruiz, procedían a la apertura oficial del evento que llenará de títulos y lecturas el Espolón logroñés hasta el próximo día 23.

Pero minutos antes de este momento ya merodeaban por los puestos los amantes de las curiosidades bibliográficas. Entre ellos, Xabier Villate, quien acude puntual a cada edición para «rebuscar» entre los cómics «viejos». «Compro muchas historietas descatalogadas por Internet, pero al final siempre es mejor ver y palpar su estado antes de adquirirlas», apuntó como una de las razones que le mantienen fiel a la feria logroñesa.

No se trata del único, aunque los libreros lamentan que cada vez queden menos como Xabier. «La gente en general no lee, va todo el rato con el móvil», señalaba Héctor Torres, de la valenciana Librería Torres. Y ni la aparición del libro digital ha revertido la tendencia. «Cuando salió supuso un 'boom', pero te quema la vista. Y a quien realmente le gusta leer, acaba cogiendo el papel», indicó.

En eso se escudan estos vendedores de historias que, afirman, padecen su particular recesión. «El mercado del libro tiene su propia crisis, al margen de la que se dé en la economía general», consideró Marcos Cachuán, de Marcos Cachuán Libros en Madrid. Él hace años que clausuró su establecimiento y va de feria en feria porque «tenemos que salir a la calle a vender. La gente no empuja la puerta para comprar un libro», sostuvo. Así, durante quince días los recetarios, las guías, las novelas clásicas, las de ciencia ficción o los manuales de autoayuda aguardan al lector en el corazón de Logroño. La cita puede visitarse de 10.30 a 14 y de 17 a 21 horas de lunes a viernes y entre las 11 y las 14.30 y de 17.30 a 21.30 horas los sábados y domingos.