La Rioja

Alta tensión en Logroño

Un hombre retiene en una casa a una mujer y a un bebé durante al menos tres horas
/ Justo Rodriguez
  • Un hombre retiene en una casa a una mujer y a un bebé durante al menos tres horas

  • La Policía Nacional logró resolver el conflicto sin que hubiera heridos por lo ocurrido en la calle Holanda

El barrio logroñés de Valdegastea vivió ayer una tarde de tensión. Un hombre retuvo a una mujer y a un bebé durante al menos tres horas en una entreplanta del número 1 de la calle Holanda. Según ha podido saber Diario LA RIOJA, en un primer momento el hombre se ausentó y encerró en la casa a la mujer y a un bebé de aproximadamente tres meses de vida. La mujer, desde la vivienda en la que se encontraba cautiva, telefoneó a su propia madre, quien fue la que alertó a la Policía Local.

Hasta el lugar de los hechos se trasladaron diversas unidades de la Policía Local, entre ellas, una agente de la unidad de violencia de género, encargada también de delitos contra menores. Durante la primera toma de contacto de los agentes -que acudieron junto a los Bomberos- con la mujer y el bebé, el hombre regresó a la casa y logró entrar a la misma por la parte de atrás, gracias al acceso por la piscina de la urbanización. Una vez dentro, el hombre mantuvo su actitud y se mostró, al parecer, amenazante.

Entonces, sobre las 18 horas la Policía Nacional se encargó del caso. En un principio, y según testigos presenciales, se estableció un cordón policial que impedía el paso a varias manzanas. Pasadas las 19 horas el cordón se redujo, cortando sólo el tramo de la calle comprendido entre las vías Portillejo y San Felices. En aquel momento ya había varios grupos de vecinos interesados en lo ocurrido y el dispositivo contaba con Policía Local, Policía Nacional y una ambulancia.

Llegado a un punto de la negociación, que en un principio se realizó a través de la ventana de la entreplanta, la calle se despejó. Los policías y sanitarios quedaron a la espera, parapetados tras las esquinas. Los vecinos del portal habían sido advertidos por los agentes y no les permitieron salir de sus casas durante el suceso. Por unos minutos la calle Holanda pareció, de pronto, un decorado de cine: paseaban los vecinos, los perros, los niños con sus bicicletas, los 'runners'... Todo estaba aparentemente tranquilo. Pero algo ocurría dentro de aquella casa. Había tensión. Sólo un furgón policial estacionado sobre la acera, junto al portal, advertía de la incidencia.

Sobre las 20.45 horas, los agentes salieron de la casa. Un bebé sano y salvo salió aparentemente tranquilo en brazos de una mujer. Un coche de Bomberos se acercó al portal, se formó un efímero tumulto y la calle quedó desierta en cuestión de segundos. La Delegación del Gobierno en La Rioja informó a este periódico que todo se resolvió «de manera feliz». Y unos niños, sentados en un banco de la acera de enfrente al portal, comían palomitas.