La Rioja

Invasión de novatos en La Ribera

Un grupo de estudiantes en la celebración ayer del día de las novatadas de la universidad. :: andrea aragón
Un grupo de estudiantes en la celebración ayer del día de las novatadas de la universidad. :: andrea aragón
  • La fiesta está prohibida en el campus, pero eso no impide que los alumnos den su particular bienvenida al curso en otro emplazamiento

  • El parque logroñés volvió a ser escenario de las novatadas de la UR

Pasan los años y el debate sobre las novatadas sigue instalado en la opinión pública. Muchas voces afirman que ese tipo de prácticas resultan denigrantes para los estudiantes, pero otros muchos no tienen la misma visión. En este último grupo se encuentran los alumnos, cientos, que ayer dieron su particular bienvenida al curso de la Universidad de La Rioja por medio de esta peculiar fiesta.

La UR, que hace un llamamiento al sentido común y al respeto hacia los alumnos de primer curso, prohíbe las novatadas dentro del campus y, por ese motivo, desde hace ya varios años, los participantes en esta fiesta se han buscado otro emplazamiento para realizar las pruebas: el parque de La Ribera. Allí se desarrolla, aunque también el suelo de calles adyacentes como Luis de Ulloa sufre las consecuencias del tránsito de los estudiantes hasta el parque logroñés.

Una vez en el césped, comienzan las pruebas. Los alumnos se dividen por grados y los veteranos entran en acción. «Nosotros no obligamos a nadie a hacer nada que no quiera», exponen. «De hecho, siempre al empezar les preguntamos si tienen algún tipo de alergia o enfermedad para no pedirles algo que pueda afectarles a la salud», añaden.

Los novatos, por su parte, apoyan las palabras de los alumnos mayores y defienden esta fiesta como una buena manera de relacionarse tanto con sus compañeros de clase como con jóvenes que cursan otros estudios. «Esto no tiene nada de denigrante, es todo lo contrario», aseguran. «Nos divertimos mucho, los veteranos nos respetan y conocemos muchísima gente nueva», apostillan.

Aun así, el alcohol volvió a ser ayer, como ocurre año tras año, uno de los grandes protagonistas de las pruebas, aunque en ellas también intervienen otros elementos como harina, huevos o ketchup que acaban embadurnando el pelo y el cuerpo de los estudiantes más jóvenes. En cuanto a la naturaleza de las proposiciones, resulta muy variada y va desde una lucha entre espadachines en la que las armas son pescados hasta juegos del pañuelo con melones de por medio o deslizarse por un tobogán aprovechando la pendiente de una parte del parque. «Los veteranos te piden que hagas algo, si te parece bien lo haces y si no quieres, les dices que no y no pasa nada», cuenta uno de los novatos.

Conforme el tiempo pasa, el césped de La Ribera va dando cuenta de los diferentes productos que se utilizan en las novatadas. Como si de minas se trataran resulta complicado caminar sin encontrarse con una cáscara de huevo, un bote de mostaza, restos de un melón o de un plátano, vasos de plástico o envases de vino.

Esas resultan las pruebas más claras de lo que ocurre durante unas horas en el parque logroñés en una fiesta que los alumnos de la UR, al menos los que se citaron ayer por la mañana para realizar las novatadas, defienden a capa y espada. «Es cierto que en otras universidades hacen pruebas que van contra el respeto de los novatos, pero nosotros no sobrepasamos esos límites», asegura un grupo de veteranos. «Las novatadas han existido, existen y seguirán existiendo», remata otro de los estudiantes riojanos. De momento, visto lo visto ayer, no le faltaba razón.