La Rioja

BEBER O ESTUDIAR

Amanecía nublado ayer en Logroño y salió el sol cuando en el parque de la Ribera unos mozalbetes que se consideran universitarios jugaban a un 'twister' diferente: «Que pongan la mano en el círculo amarillo los que sean vírgenes». Luego jugaban con truchas, con melones y camisetas mojadas. Había mucha risa y mucho alcohol. Es una 'tradición' de principios de octubre. Lo llaman la 'fiesta de las novatadas'. Inicio de la campaña alcohólica de los alumnos de la Universidad de La Rioja. Luego vendrán 'las barras' y fiestas de diversa índole que hace crecer la mala fama del universitario actual sobre todo desde que existen las redes sociales y se prodigan vídeos donde lo más importante es salir borracho y decir la mayor tontería que a uno se le ocurra.

Que todos hemos sido jóvenes. Y algunos, hasta universitarios. Aunque no me hagan gracia las novatadas. Bueno, la verdad es que nunca lo hicieron. Por mucho que digan que socializan, que sirven para destensar... Seamos serios. Cuando yo fui a la Universidad, no tuve que demostrar que podía beberme un litro de calimocho. Y ni falta hacía.

A estas alturas, hablar de si están bien o mal las novatadas no lleva a ningún sitio. Además, la Universidad las prohibió en el campus después de la promulgación de la ley que las considera delito. Y todavía recuerdo el revuelo aquel año en la comunidad estudiantil porque no podían iniciar la juerga, 'su juerga' , en el campus. Quejas de los alumnos que incluso se alzaron más alto que las relacionadas con la calidad de su enseñanza. Ya se sabe que en esa edad lo que importa es divertirse. Y más ese día. Hasta que llegue la noche.

El día acabó soleado. Y el parque de La Ribera, lleno de los restos de la batalla estudiantil. El 'twister' ya no estaba. Ni los vasos y otros restos de la resaca. Supongo que tras las novatadas los jóvenes ya se conocerán bien. Ahora les toca empezar para lo que realmente están ahí. Estudiar. O quizá preparar la siguiente. Esta vez, con menos polémica.