La Rioja

MANSILLA EMERGE DEL PASADO

La gente no sabe muchas veces lo que debajo del agua se oculta ni la historia que se borró para siempre con la demolición del último de los pueblos que aquí existieron. De ahí que algunos exclamen mientras contemplan: '¡Qué bonito!'. Y qué triste, añado yo». (Julio Llamazares, 'Distintas formas de mirar el agua').

No está el hombre, pero está el hombre. Las casas construidas por el hombre, los puentes elevados por el hombre, los árboles plantados por el hombre. En sus rincones se agazapan los fantasmas de un pasado que emerge con cada sequía. Es el viejo pueblo de Mansilla, testigo mudo de una soberana injusticia, la que se cometió contra los centenares de vecinos que en 1960 se resignaron a enterrar su pasado y sus vivencias entre las aguas de varios ríos que, a diferencia de los del poeta, no iban a dar a la mar.

La última vez que el viejo pueblo de Mansilla de la Sierra emergió de su pasado hasta poder pasear por sus antiguas calles fue en el año 2008, cuando el caudal de los ríos Najerilla, Gatón, Portilla y Cambrones descendió como ahora lo ha hecho de nuevo. Pero algo ha cambiado en estos ocho años: quedan los árboles plantados por el hombre, incluso los puentes levantados por el hombre... pero ya no quedan, o casi no quedan, las casas construidas por el hombre. El paso del tiempo y las continuas variaciones del nivel del agua han ido derribando los muros en los que se escribió la intrahistoria de una de las más bellas villas del Alto Najerilla. Pero, paradojas de la vida, todavía se yerguen, no sin precariedad, dos testigos mudos de la historia y del poder del poder: la iglesia y el viejo cuartel de la guardia civil, el mismo desde el que 'las fuerzas vivas' organizaron la ¿inevitable? evacuación de unos vecinos a los que ahogaron su futuro.