La Rioja

EL EMPLEO NO ACELERA

El paro registrado en La Rioja se redujo el pasado mes hasta situarse en niveles que no se registraban desde hace ocho años. Es el octavo descenso mensual consecutivo y, en términos interanuales, descuenta 1.722 desempleados. A priori, y máxime contando el retraso de la campaña de la vendimia, se trata de unos indicadores que justificarían el tono complacido del Gobierno regional sobre «la tendencia consolidada».

Sin embargo, el descenso del paro no se está traduciendo en una generación neta de empleo. Respecto a septiembre del 2015, el número de cotizantes sólo creció en 32 personas y respecto al 2008, hay 10.173 afiliados menos. Es decir, se ha recuperado parte del empleo perdido a lo largo de la crisis, pero claramente de forma insuficiente. Y a ello hay que sumar que la contratación indefinida continuó bajo mínimos el pasado mes porque sólo representó seis de cada cien acuerdos suscritos en la comunidad.

Estas dos últimas variables del mercado laboral -afiliación y contratos- son las que les permitieron a los sindicatos sostener ayer un diagnóstico tan pesimista en contraste con el mantenido por el Ejecutivo. La patronal, por su parte, fue más moderada y medida en su valoración, lo que no le impidió alertar de la debilidad de la recuperación.

Que el ritmo de creación de empleo no acelere y que el que se cree no sea de calidad es enormemente preocupante. A corto plazo, porque de ello depende la reactivación del consumo de las familias, que sigue agazapado y temeroso. Y a largo, porque continúa sometiendo a un peligroso jaque al sistema público de pensiones.