La Rioja

La cifra de mayores de 65 años que siguen trabajando creció el 42,8% en el último año

La cifra de mayores de 65 años que siguen trabajando creció el 42,8% en el último año
  • En la actualidad, 1.075 riojanos que estarían en condiciones de jubilarse se mantienen activos, el 0,8% de la población ocupada de la región

El número de ocupados mayores de 65 años creció en La Rioja el 42,8% en el último hasta llegar a las 1.075 personas en activo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE del segundo trimestre, la última publicada. El factor que explicaría este aumento, máxime comparado con los datos más bajos registrados en los años más fuertes de la crisis, es que «la mayoría de este colectivo (la estadística no desglosa por autonomías entre asalariados y trabajadores por cuenta propia) está integrada por autónomos que, a la vista de la recuperación económica, consideran que todavía es momento de continuar con sus negocios adelante». Esta es la conclusión del catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Rioja, Fernando Antoñanzas, para quien «es bonito que la gente siga trabajando, ya que a muchas personas, además de dinero, el trabajo les reporta satisfacción».

En pleno ecuador de la crisis (años 2012 y 2013) se anotaron los registros más bajos: 660 y 350 ocupados, respectivamente. «Los datos hablan por sí solos -concluye Antoñanzas-. En la parte más dura de la crisis, el número de ocupados se desplomó porque en su mayoría son autónomos y en los momentos malos de la economía, ante la dificultad de continuar con sus negocios adelante, optaron por cerrar y jubilarse. Ahora que parece que hay más auge, aunque cumplan los 65 años, deciden seguir unos años más, por lo general con sus descendientes, y en muchos casos a jornada parcial».

En relación con la población total mayor de 65 años (63.599 personas), el número de personas que voluntariamente deciden continuar con su actividad laboral representa el 1,7%, ligeramente por debajo del promedio de España que se sitúa en el 1,9%. Si el análisis se centra exclusivamente sobre la población ocupada total (131.900 riojanos), las personas que han decidido retrasar su jubilación suponen el 0,82%, en línea con la media nacional (0,89%). En este sentido, Antoñanzas señala que las diferencias de las ratios entre La Rioja y el conjunto del país no son significativas «y estamos en proporciones similares a las del conjunto del país».

Por sexos, tradicionalmente siempre ha habido más hombres que mujeres, salvo dos años: el 2010 (589 mujeres frente a 422 hombres) y el 2016 (591 frente a 484 varones). Por sectores, sin embargo, sí ha habido cambios significativos: en el 2008 (ni el INE ni estadística del Gobierno de La Rioja ofrecen registros de años anteriores), el 49,5% de los mayores de 65 años trabajaba en servicios, mientras que en la actualidad ya suponen el 69%.

El resto de las ramas económicas ha perdido ocupados: el 44% en construcción, el 40,5% en agricultura y el 31,8% en industria. La evolución del sector construcción «es obvia por la naturaleza de sus trabajos, que conllevan más riesgo y más esfuerzo», señala Antoñanzas, quien añade que la subida de la ocupación en los servicios se explica porque «este sector engloba a autónomos del comercio y a profesionales liberales como, por ejemplo, arquitectos, propietarios de una gestoría o corredores de seguros».

El catedrático de la UR considera que retrasar la jubilación es bueno también para el país: «Esta gente no tiene obligación de seguir trabajando y podría recibir una renta sustitutoria, la pensión, pero al optar por mantenerse en activo no sólo siguen generando unos ingresos para ellos mismos si no también para la Seguridad Social, que sólo paga una parte de la prestación». Y es que, desde el 2013, se puede compatibilizar la percepción parcial de la pensión contributiva de jubilación con el desempeño de cualquier trabajo. Es la llamada 'jubilación activa'. A priori, y observando la evolución de los datos, se podría concluir que esta iniciativa no ha prendido entre los riojanos. En este sentido, Antoñanzas señala que la crisis «podría haber frenado su implantación».