La Rioja

Oleada de opositores para Justicia

Esperando para entrar a a las aulas para comenzar los exámenes. ::
Esperando para entrar a a las aulas para comenzar los exámenes. ::
  • La nota de corte de La Rioja, la más baja de todas las Comunidades, animó a muchos a presentarse en Logroño

  • 1.076 candidatos se examinaron en la UR para optar a 10 plazas de auxiliar judicial

Una avalancha de aspirantes, en concreto 1.076, se presentó ayer a los exámenes para optar a las diez únicas plazas convocadas para el Cuerpo de Auxilio Judicial, una de ellas para discapacitados. Las pruebas tuvieron lugar de forma simultánea en todas las autonomías con las competencias transferidas, entre ellas La Rioja, donde el número de opositores, muchos de ellos procedentes de otros ámbitos territoriales, desbordó las previsiones. «Ha influido que la nota de corte era aquí la más baja», explica Luis Alonso, que hace referencia a su caso -viene de Miranda de Ebro, donde trabaja como auxiliar interino- y al de otros muchos aspirantes.

Los trabajadores que acceden a estos puestos judiciales realizan actividades tales como comunicar notificaciones, llamar a testigos, ejecutar embargos..., aunque también deben velar por las condiciones de uso de las salas de vistas, mantener el orden y comprobar que los medios técnicos funcionen.

Entre los aspirantes para desempeñar estas funciones, ayer había gente muy variada, buena parte de ellos licenciados en Derecho, abogados en ejercicio y también los propios auxiliares de Justicia que vienen desempeñando esta función de forma provisional, algunos de ellos desde hace unos cuantos años: «Yo llevo 16...», quiso destacar una de las aspirantes con destino en Logroño.

Para optar a estos puestos sólo se requería el título de la ESO, pero la mayoría de los asistentes citados ayer a una de las quince aulas habilitadas en el complejo científico de la UR tenían estudios universitarios como la leonesa Olga Alonso, licenciada en LADE, que se lo tomaba como una forma de escalar puestos a través de exámenes de promoción interna: «Llevo parada dos años, antes trabajé como contable administrativo en una fábrica de madera y, desde entonces, lo mío es opositar», señaló consciente de la remota posibilidad de aprobar los exámenes. «Es difícil, pero no imposible». Es lo que pensaba también Santiago García, uno de los afectados por el cierre de Altadis. «Fue a los quince días de darnos la noticia. Me enteré por casualidad de las oposiciones y no lo dudé», indicaba poco antes de enfrentarse, como el resto de aspirantes, a un test de 150 preguntas sobre la Constitución e interminables leyes orgánicas.