La Rioja

Una mujer de Haro que había viajado a México eleva a ocho los casos de zika

  • Salud repetirá la analítica a su marido para confirmar si también sufre el virus, mientras mantiene el seguimiento a dos mujeres embarazadas

La comunidad autónoma acaba de sumar un nuevo caso de zika en la figura de una mujer española residente en Haro, elevando de esa forma a ocho la cifra total de afectados desde que se detectaron los primeros cuadros en la región. El marido cumple los mismos criterios epidemiológicos pero no los del laboratorio, por lo cual se le repetirá en breve la prueba analítica para saber si se trata del noveno caso.

Así lo indicó el Gobierno de La Rioja, explicando en un comunicado que la infección ahora registrada se produjo en un viaje que la pareja había realizado durante el verano a México y, por lo tanto, se trata, como en las demás situaciones detectadas hasta el momento, de otro caso importado. La mujer ya no presenta 'síntomas' después de haberse sometido al protocolo fijado por la Consejería de Salud para este tipo de coyunturas ni tampoco existe riesgo alguno de contagio para el resto de la población.

La incidencia del zika en La Rioja se inauguró oficialmente en febrero. El departamento que dirige María Martín confirmó entonces el primer caso en la persona de una mujer boliviana de 43 años residente en la región que había llegado hacía pocas fechas de su país de origen tras un viaje. Ante la sospecha de un cuadro que podría vincularse a esta enfermedad -fiebre elevada, dolor de cabeza y de las articulaciones, erupciones cutáneas...- se remitieron muestras al Centro Nacional de Microbiología que ratificó la situación. El resto de los afectados han aparecido desde entonces escalonadamente siguiendo un perfil muy parejo en su mayoría: mujeres de mediana edad nacidas en alguno de los países donde el zika está más presente y que habían desarrollado aquí la infección después de visitar aquellos territorios pero no presentaron más complicaciones.

La excepción por edad es la niña de 8 años que en julio había viajado previamente a la Isla Guadalupe (zona endémica) por razones familiares y mostró el cuadro una vez retornada. Entre los afectados hay también dos embarazadas (abril y julio) que, dadas las anomalías que podría desarrollar el feto por el virus, siguen sometidas a un seguimiento específico por precaución aunque no presentan ningún malestar.