La Rioja

El homicida de Ronda de los Cuarteles pacta una condena de 10 años y 6 meses de prisión

Francisco Javier Carabias Fernández, sentado en un sillón rojo de la Audiencia Provincial, espera junto a su letrada el inicio de la vista . :: juan Marín
Francisco Javier Carabias Fernández, sentado en un sillón rojo de la Audiencia Provincial, espera junto a su letrada el inicio de la vista . :: juan Marín
  • El jurado le declara, por unanimidad, responsable de matar a su pareja sentimental asestándole cuatro puñaladas en el corazón

El jurado lo tuvo fácil. Ayer, en una sesión única dado el acuerdo al que habían llegado Ministerio Fiscal y defensa, se celebró una especie de 'minijuicio' en el que se expuso a los nueve miembros del tribunal popular los hechos y relatos esenciales para que tuvieran sobre la mesa los elementos necesarios y suficientes para ratificar la culpabilidad que el acusado había adelantado. Antes de esa pequeña vista las partes eligieron a los miembros encargados de dirimir la responsabilidad penal de Francisco Javier Carabias Fernández, acusado de asesinar a su pareja sentimental, un ecuatoriano de 44 años, y para el que el Ministerio Fiscal solicitaba en primera instancia una pena de 15 años de prisión: cuatro mujeres (una operaria de Alfaro, otra de Hormilla, una empleada de supermercado y una administrativa de Logroño) y cinco hombres (un asesor fiscal y laboral de Logroño, un trabajador del sector de hostelería de Uruñuela, dos funcionarios, uno de Calahorra y otro de Navarrete, y un agricultor de Calahorra) se erigieron en juzgadores. Pasadas las 18 horas y por unanimidad, era declarado culpable.

El acuerdo al que llegaron las partes -y que se fraguó al considerar el jurado probada la culpabilidad de Francisco Javier Carabias Fernández- eliminaba de la acusación que defendía el Ministerio Fiscal una frase que aseguraba que desde el 2008 el condenado y la víctima mantenían «una relación sentimental de pareja, análoga al matrimonio». Suprimiendo esa frase quedaba sin efecto la agravante de parentesco y permitía a la Fiscalía rebajar la petición de prisión como autor de un delito de homicidio a 10 años y seis meses de cárcel.

El juicio comenzó con el interrogatorio al que Enrique Stern, fiscal superior de La Rioja, sometió a Francisco Javier Carabias Fernández. Fue breve, pero suficiente como para que los miembros del jurado tuvieran el primer argumento para declarar la culpabilidad del acusado. Sentado junto a su letrada (de oficio), Laura García, se limitó a responder afirmativamente a las cuestiones que le fue trasladando Stern. Lo hizo después de haber leído el escrito de acusación de la Fiscalía mientras movía en sentido negativo la cabeza sin que de su gesto se pudiera deducir si denotaba arrepentimiento o rechazo a la versión del fiscal.

Independientemente de la motivación, lo cierto es que de sus sucesivos síes el fiscal consiguió trazar una especie de relato de hechos: la pareja tuvo una fuerte discusión en la vivienda en la que vivían de alquiler en la calle Ronda de los Cuarteles y en un momento dado Francisco Javier Carabias Fernández cogió un cuchillo de grandes dimensiones (una especie de cuchillo cebollero de 19 centímetros) y, estando frente a la víctima, se lo clavó «las veces que pone en el escrito de acusación» [cuatro]. Después, reconoció ante el fiscal, comprobó que C.I.J.M. (también conocido con los alias de 'Yulissa' y, en menor medida, como 'Melissa', dice el fiscal en su escrito de acusación) estaba muerto y, «con lo puesto», se fue a la estación de ferrocarril de Logroño, cogió un tren hacia Valladolid y, posteriormente, se dirigió a León a casa de su hermano.

Puñaladas en el corazón

El arma del crimen estuvo ayer en la sala de vistas de la Audiencia Provincial. Cuando se le mostró al acusado hizo un gesto de asentimiento. Ese cuchillo, efectivamente de grandes dimensiones, era el que acabó con la vida de la víctima. «Fueron al menos cuatro puñaladas», explicó Jorge González, director del Instituto de Medicina Legal de La Rioja y responsable de la autopsia de la víctima. «No vi señales de lucha», explicó el forense a preguntas del fiscal, que trataba de confirmar que no fue un ataque en defensa propia. «Todas las cuchilladas fueron en la región del corazón. Hay dos hematomas en las puñaladas que indican que el cuchillo (19 centímetros) penetró al completo. En una de ellas, al sacarlo se llevó uno de los implantes mamarios», dijo el forense que confirmó que la muerte, al atravesar uno de esos lances el corazón, fue «prácticamente inmediata».

Concluida la vista oral, el presidente de la Audiencia Provincial, Alfonso Santisteban, entregó a los miembros del jurado un escueto 'objeto del veredicto', en el que, en diez puntos, figuraban los hechos alegados por las partes y sobre los que se tenían que pronunciar.

El debate debió ser escaso. Por unanimidad declararon probados todos. Así, consideraron que Francisco Javier Carabias Fernández mantenía una relación desde el 2008 con la víctima, que convivían en la vivienda de Ronda de los Cuarteles que habían alquilado y que el asesinado «se sentía mujer, que como tal iba vestida y se comportaba, llegando a colocarse implantes mamarios».

El jurado, por unanimidad, consideró demostrado que el día 4 de agosto del 2014 Francisco Javier Carabias Fernández y la víctima discutieron en la vivienda que compartían y que el primero, con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones [unos 19 centímetros], «con gran fuerza y de forma reiterada le asestó al menos cuatro cuchilladas en la zona del tórax, a la altura del corazón llegando una de ellas a penetrar en el ventrículo derecho del corazón».

Huida a León

De igual manera consideraron cierto que Francisco Javier Carabias Fernández «actuó con intención decidida de matar» a la víctima «llegando a introducir el cuchillo en toda su longitud hasta la empuñadura» y que después «se marchó del domicilio dirigiéndose a la estación de RENFE de Logroño y, desde allí en tren a la ciudad de Valladolid donde hizo transbordo para llegar a León, lugar en el que vivía su hermano». Por todo ello el jurado considera que Francisco Javier Carabias Fernández es culpable de haber causado intencionadamente la muerte de quien fuera su pareja.

Tras la lectura del veredicto, acusación y defensa ratificaron ante el magistrado su acuerdo previo solicitando que la pena que fije en la sentencia que debe elaborar sea la de 10 años y medio de prisión.