La Rioja

Juan Ramón Rábade, director del Área de Salud de La Rioja. :: L. R.
Juan Ramón Rábade, director del Área de Salud de La Rioja. :: L. R.

«Es un problema que se traduce en despilfarro e ineficiencia»

  • Rábade recuerda que el aviso de la cancelación de una consulta permite, «incluso con solo 24 horas», atender a otros pacientes

  • Juan Ramón Rábade Director del Área de Salud de La Rioja

Satisfecho por la mejora detectada en los últimos años en las estadísticas de consultas médicas fallidas por la inasistencia, sin previo aviso, del paciente, el director del Área de Salud de La Rioja, Juan Ramón Rábade Iraizoz, defiende que aún hay margen para la optimización y para minimizar un problema que, advierte, «supone un despilfarro, una pérdida de recursos y provoca la ineficiencia de un sistema que es patrimonio de todos y que pagamos entre todos».

Se ha mejorado, pero ¿no son todavía escandalosas las cifras manejadas?

Durante el 2015 se contabilizaron 15.521 primeras consultas con el especialista o pruebas diagnósticas fallidas, lo que supone el 8,9% del total de citas concertadas, algo más de 182.000. Siguen siendo cifras muy altas, ese dato de que 63 pacientes diarios nos fallen sin previo aviso nos resta una capacidad importante de respuesta y la eficiencia en el uso de los recursos repercute.

¿En que sentido?

El gran problema es que estas cancelaciones de citas sin aviso previo nos hacen perder capacidad instalada y tiempo de la agenda del profesional, tiempo que se podría dedicar a otros pacientes, especialmente en las especialidades con mayor lista de espera, como Traumatología y Oftalmología, ambas con un índice de inasistencia de pacientes del 8%, o Cirugía.

¿Qué le pediría a los pacientes riojanos?

Hay que insistir en la importancia de comunicar con antelación la cancelación de una cita médica. Lo idóneo es que el paciente nos avise con un margen de 48 a 72 horas de antelación, pero incluso si se hace con sólo 24 horas, hay algunas especialidades en que ese plazo nos da un margen de maniobra suficiente para citar a otros pacientes.

¿Se ha realizado un cálculo del daño económico que supone este problema?

No, pero creo que sería muy gráfico que todos los ciudadanos pudieran conocer esa cifra y, de hecho, estamos trabajando en ese sentido. Esperamos poner en marcha a lo largo del primer trimestre del próximo año el proyecto de contabilidad analítica del Servicio Riojano de Salud, que nos va a permitir conocer, incluso con índice de imputación coste/paciente, el precio de las cosas que hacemos, con el objetivo de mejorar y optimizar todos los procesos clínicos.

¿Qué otras herramientas se contemplan?

Vamos a insistir en el programa de recordatorios de cita vía SMS o llamada telefónica, aunque la experiencia demuestra que cifras inferiores al 10% cuesta muchísimo reducirlas incluso aunque se incremente la cifra de avisos. Por ello, probablemente habrá que hacer un esfuerzo complementario de concienciación de los ciudadanos a través de campañas informativas porque la sanidad es un patrimonio de todos y que pagamos entre todos, con lo que no acudir es como engañarse a uno mismo, es un despilfarro y una pérdida de recursos y a nadie le gusta tirar su dinero, nadie sale al balcón de su casa y tira a la calle un billete de 50 euros.