La Rioja

Deflación: algo así como el riesgo de correr hacia atrás cuesta abajo

Al margen de los efectos positivos sobre la competitividad y las exportaciones, un escenario de deflación puede favorecer la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores siempre, eso sí, que se mantengan los salarios y bajen suficientemente los precios de forma generalizada en la mayoría de productos y sectores económicos durante un largo periodo de tiempo. Pero la deflación también puede suponer un tropiezo. Como el riesgo que se asume si uno corre hacia atrás y cuesta abajo.

Cuando los precios caen de forma brusca -una situación que no se ha producido en La Rioja, porque si bien el IPC en el primer semestre siempre ha sido negativo no ha bajado más del 1,1%-, los ciudadanos posponen sus decisiones de compra en la idea de que dentro de poco tiempo todo puede ser más barato y el mercado mejorará las ofertas. Ahí es cuando comienza un círculo peligroso: si las empresas se ven obligadas a reducir márgenes, los salarios también bajan. Y unos salarios bajos conllevan no sólo que las familias restrinjan su consumo. Además, los ingresos públicos también caen lo que complica el control de la deuda. En definitiva, un poco de inflación es bueno para no dar pasos atrás, y menos cuesta abajo, en la recuperación económica.