La Rioja

PRODUCTOS RECLAMO

El asunto del uso de productos reclamo va más allá del desprestigio que puede conllevar para los alimentos de calidad. Así se comprueba con la gran cantidad de denuncias y sentencias al respecto. Hasta mayo del 2016, la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) ya había recibido 111 denuncias por posibles incumplimientos de la Ley de la Cadena Alimentaria, de las que 37 correspondían a supuestos casos de venta a pérdidas.

De acuerdo con las leyes de Ordenación del Comercio Minorista y la de Competencia Desleal, la venta por debajo del coste o del precio de adquisición se puede considerar desleal.

En estas últimas semanas se han producido sentencias sancionadoras a diferentes comercios, como Carrefour, El Corte Inglés, etc. Sin embargo, el caso más llamativo es el de DIA, que ante las denuncias presentadas por UPA ha sacado un comunicado en el que afirma que ha multiplicado por ocho la venta de aceite de oliva tras la puesta en marcha de esta campaña. Saca pecho por ello y recuerda que se trata de un sistema de libre competencia que permite al consumidor beneficiarse de las mejores ofertas.

Lo que olvida es que las decisiones comerciales no siempre son lícitas y para eso está el marco regulatorio arriba referido. Pero más allá de los vericuetos jurídicos, que para eso abogados tiene la Iglesia, y también la AICA, sorprende su reacción poco solidaria. Detrás de ese producto hay una enorme cantidad de agricultores que luchan por mantener la viabilidad de sus explotaciones. Además, la imagen y calidad los productos que venden conforman una buena parte de su reputación de marca. Por ello, parece cuanto menos muy inoportuno, declarar públicamente las grandes ganancias de esta supuesta venta a pérdidas, sin siquiera un guiño al sector. En su comunicado, ni una sola referencia al compromiso con sus proveedores ni al de mantener una cadena alimentaria en la que todos los eslabones puedan obtener unos márgenes razonables. Es una cuestión de sentido y sensibilidad.